Miren ustedes, que quiero decirles que Izquierda Unida, fuerza política en la que milito y a la que he criticado en estas páginas cuando me ha parecido oportuno, es decir muchas veces, en lo que los mandos llaman actos de escasa organicidad -que a saber lo que quiere decir eso- es la garantía y el seguro que tenemos los ciudadanos (y las ciudadanas, entiéndase) a nuestra disposición contra la especulación urbanística. Y no digo sólo contra la corrupción, porque la corrupción no es más que la especulación ilegal, mientras que la especulación es un fenómeno que tiene un amplio abanico de posibles prácticas legales. Les voy a poner dos casos claros, clarísimos, de cómo allá donde Izquierda Unida tiene capacidad para ello, la especulación -en su versión legal y en la ilegal- queda fuera de juego o muy limitada.

Sea el primero de los ejemplos el pueblo de Seseña, en el que Izquierda Unida, desde el gobierno y con heroísmo doble, puesto que está en minoría, intenta paralizar los proyectos de crecimiento desmesurado y desequilibrado puestos en marcha por un promotor urbanístico conocido como El Pocero, en connivencia con concejales de otros partidos políticos. El nivel de las presiones a que está sometido el gobierno local de Seseña, quedó claro el pasado lunes en un movido pleno municipal en el que El Pocero intentó recusar al alcalde e incluso deslegitimar su derecho al voto, utilizando para ello a dos concejales que tiene a sueldo, expulsados del Grupo Socialista, y todo ello, con los del Grupo Popular mirando al infinito, por si pasa Dios, y no se dan cuenta. Que Dios, por cierto, también tiene intereses en Seseña, porque resulta que Monseñor Cañizares ha decidido que el Ayuntamiento debe donar a la Iglesia una parcela de la leche y la reclama con descaro indecente.

En cuanto a la especulación legal, tenemos otro ejemplo claro de cómo Izquierda Unida, cuando tiene capacidad para ello, la frena todo lo posible. Es la ciudad madrileña de Rivas Vaciamadrid, en la que en los últimos 15 años, es decir, desde que ocupa la alcaldía la formación progresista, se ha puesto en marcha un modelo de crecimiento de la ciudad que busca patrimonializar a los vecinos y acompasar el crecimiento de las viviendas con el de las infraestructuras y los servicios. Actualmente, el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid es el principal propietario de suelo del municipio, y ello, gracias a una gestión urbanística que ha reclamado a los propietarios del suelo en torno al 50 por ciento de las plusvalías. De esa manera, en Rivas, el urbanismo se ha convertido en un instrumento de reparto de la riqueza. En los últimos años, el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid ha adelantado dinero a la administración educativa para la construcción de dos institutos públicos y 7 colegios públicos, y ha asegurado que en torno a la mitad de la vivienda que se construye en el municipio sea pública. Los jóvenes ripenses no tienen que irse de Rivas a las provincias limítrofes para emanciparse, sino que se quedan en su ciudad, en su barrio, incluso, donde viven sus familias, donde han crecido, donde tienen a sus amigos, porque su Ayuntamiento se ha preocupado de que tengan viviendas de calidad y a precios asequibles. Incluso las ha promovido y construido directamente a través de la Empresa Municipal de la Vivienda. Las parejas jóvenes de Rivas no tienen que mandar a sus hijos a colegios alejados kilómetros de sus casas, sino a unas pocas manzanas, porque su Ayuntamiento se ha preocupado de acompasar el crecimiento residencial y el de los servicios, con centros de calidad. Las dotaciones deportivas de Rivas, que es la única ciudad de Madrid que tiene una piscina cubierta pública por cada 25.000 habitantes, dos complejos polideportivos, y todo tipo de infraestructuras culturales y sociales son posibles y existen hoy, gracias a esa política de gestión urbanística que básicamente consiste en que cerca de la mitad del enriquecimiento urbanístico revierta en la comunidad.

Así que ya saben ustedes: si están cansados de lo que ocurre, si están hartos de la especulación y de la corrupción urbanística, apoyen en sus pueblos y en sus ciudades el próximo mes de mayo a los candidatos y candidatas de IU.

Y ustedes perdonen por el tono un poco catecumenal que tengo hoy. Quizás sea por la festividad de Todos los Santos.

O por las elecciones Catalanas. Pero eso, luego, si eso.

Venga... meta ruido por ahí



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