Oigan, ¡el lío padre, en Sevilla la Nueva!. Tránsfugas, tránsfugas de los tránsfugas, escisiones, mociones de censura, más mociones de censura, secuestro de concejalas de la oposición, y de fondo, una reunión entre Juan Antonio Teresa Villacieros, un concejal expulsado del PP por promover una moción de censura contra su propio alcalde, y don Ricardo Romero de Tejada, secretario regional del PP de Madrid, para pactar un gobierno conjunto entre el PP y sus tránsfugas que evitara la llegada de la izquierda al gobierno municipal y pusiese a salvo la caja registradora. Porque serán tránsfugas, pero parece que comparten intereses con sus excompañeros.

Hacía de hombre bueno en aquella reunión entre ambos próceres de la política madrileña nada menos que el constructor Francisco Bravo y tan interesante junta tuvo lugar, ¡qué mal fario!, el 10 de junio de 2003, que, por si no se acuerdan ustedes, es precisamente el día que tenía que haberse constituido la Asamblea de Madrid, cosa que no pudo hacerse porque los señores Tamayo y Sáez tenían a esa hora compromisos adquiridos con anterioridad que debían materializarse en unas habitaciones de hotel que había reservado para ellos precisamente don Francisco Bravo. ¿Ustedes entienden algo? Yo, la verdad es que poco, porque me lío mucho con estad cosas.

El caso es que me entero -retardo que llevo, ¿saben?- de que la fiscalía pide 3 años de prisión y 10 de inhabilitación para Teresa Villacieros por detención ilegal de una concejala socialista a la que presuntamente, y siendo alcalde, no dejó salir de la casa consistorial una noche de septiembre de 2002, en que la buena señora había acudido a recoger una documentación para el pleno, utilizando para esta detención ilegal los servicios de un voluntarioso policía municipal.

¿Y quién es Juan Antonio Teresa Villacieros? Es el presidente del Grupo Popular Independiente (GPI), una escisión del PP formada en torno suyo, cuando en 2001 decidió promover una moción de censura contra el alcalde popular, Ernesto Téllez, que le llevó a él mismo a la alcaldía. Esta moción de censura es objeto de una querella de la Fiscalía en la que se asegura que “parece que tuvo como único fin conseguir el control de las decisiones municipales a los efectos del favorecimiento de los intereses privados urbanísticos“. Así mismo, la querella apunta un “hipotético enriquecimiento patrimonial vinculado a un levantamiento de cargas hipotecarias del Primer Teniente de Alcalde de Sevilla la Nueva desde aquella fecha del primero de septiembre de 2001“.

Este Primer Teniente de Alcalde del que se habla en la querella de la Fiscalía es un personaje curioso: Ángel Batanero, que fue alcalde de Sevilla la Nueva entre 1999 y 1981 y sobre el que, si quieren, pueden ustedes leer aquí.

En las elecciones de mayo de 2003, el GPI y el PSOE empataron en número de concejales y la alcaldía fue a parar a manos de la candidata socialista, Pilar Barroso, que no duró mucho en el cargo, aunque tuvo tiempo para hacer algo que se le había olvidado a la derecha, a lo largo de los 20 años en que estuvo en el gobierno, ya que al parecer andaba muy ocupada con otro tipo de negocios: proponer el cambio de nombre de la calle Franco y ver cómo el PP y el GPI se negaban a ello.

Volviendo al tema que nos ocupa, parece que las conversaciones entre Romero de Tejada y el tránsfuga Teresa Villacieros no empezaron con buen pie, ya que el PP de Sevilla la Nueva puso en todo momento como condición que el alcalde lo aportaran ellos y no el GPI; pero lo cierto es que finalmente hubo acuerdo y la derecha pudo, mediante la correspondiente e indecente moción de censura, recuperar la alcaldía que fue a parar de nuevo a manos de Ernesto Téllez, con lo que la caja registradora quedó a salvo. La duda ahora es si Téllez, dada la afición a la traición, a la navajada trapera y a las mociones de censura que tiene su primer teniente de alcalde, conservará el cargo mucho tiempo o le ocurrirá como le ocurrió en la legislatura anterior.

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