Miren ustedes, esto es un poco antiguo, pero es que me acabo de enterar. Si quieren ustedes saber lo que es un imbécil, dicho con ánimo de ofender, pinchen el precedente enlace. Es un imbécil, sin duda, porque le defiende un melón, aunque en este caso, no quiero ofender, sino simplemente describir la realidad. Y por cierto, aquí -el crédito es escaso, así que lean con prevención- explican quién es el imbécil. Al melón, ya lo conocen ustedes de sobra.

Y todo esto, gracias a mi querido amigo don Antonio, que a estas horas se habrá comido ya su ensaladita nocturna, y espero que no se olvide de mí el próximo martes.