Mañana, don Dios mediante, según informa en estos momentos el mismísimo don César Vidal en la radio-libelo de los obispos, se publica el último libro sobre el 11-M de ese apóstol de la verdad y la investigación periodística -con permiso de don pedrojota-, que es don Luis del Pino, quien asegura en una indignante y probablemente delictiva entrevista que ha ido un paso más allá en el conocimiento de la verdad: hace un año, creía que los atentados del 11-M eran responsabilidad de ETA. Hoy, “desgraciadamente, ya no puedo creerlo, ojalá pudiera“, asegura el valiente investigador advenedizo. Y es que a día de hoy, en su opinión, los 192 asesinatos de Atocha, Santa Eugenia y El Pozo son la consecuencia de un “golpe de estado interno perpetrado por unos españoles que no son de ETA“. Investigador, este señor, no sabemos si será, lo que ha quedado claro es que es un maestro en lo que a elaboración de perífrasis se refiere. Llevaba ya yo unos meses tranquilo, escuchando plácidamente a don Federico, y una de dos: o yo me he acostumbrado a él, o él se ha convertido en una nenaza entregada al Gobierno. Pero hoy el susto ha sido mayúsculo cuando para amenizar el cocido que me acabo de cenar, he puesto la radio -libelo a ver qué le preocupa estos días a don César. Y el resultado es el que les acabo de relatar. Y vuelvo a lo de hace un año: ¿es que nadie va a pararles los pies a los obispos estos? ¿Es que tenemos que aguantar que cada día, a una hora y a otra, don César, don Federico, doña Eschilitin difamen al Gobierno de manera impune, y en general a todo el que no sea de su cuerda? ¿Tendré que actuar yo de nuevo para restaurar el orden, la legalidad y la paz?