¡Que se muera, pero que sufra el tío
Que me permito intervenir, ¿saben ustedes?, para hacer un llamamiento a los médicos que están tratando a Augusto Pinochet de su nueva y parece que definitiva enfermedad. Lo que quiero pedirles es que no le seden, que le mantengan despierto. Para que sufra. Porque el sufrimiento purifica el alma, y este hombre necesita de mucha purificación. Pero no, su alma, la verdad es que me la trae al fresco. A mí lo que me interesa es su cuerpo, y lo que les pido a los galenos es que le mantengan despierto para que su tránsito hacia el infierno sea lo más traumático y consciente posible. En otras palabras: ¡Que se joda, pero que se joda bien jodido!.

Por cierto, para el caso de que los galenos chilenos tengan problemas de conciencia para cumplir mi petición, deben saber que no es nada tan disparatado. Prolongar el sufrimiento de los moribundos es una práctica por la que abogan en España autoridades sanitarias como Manuel Lamela y Esperanza Aguirre.