Hasta la llegada de Google a este mundo, la vida era sencilla. Nuestras dudas se reducían a las vulgares ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Conseguirán proclamar una república en el reino universal de los fines? y ¿Qué leches es el euribor? Pero la balsa de aceite se removió cuando aparecieron Google y su puñetero algoritmo, y ahora, a estas preguntas principales, se añade una que lleva toda la tarde reconcomiéndome: ¿por qué leches mi pagerank oscila entre 5 y 6 en intervalos de, sobre poco más o menos, media hora?

Si alguien hace el favor de explicármelo, le invito a una Inca Cola.

Venga... meta ruido por ahí