Ésta [la federación de IU de Madrid] y la federación de Andalucía, se niegan a hacer públicos a la Dirección Federal de IU sus censos, de forma que nos encontramos con que las correlaciones internas de fuerzas varían dependiendo de las “necesidades de los que mandan”, o lo que es lo mismo, de Ángel Pérez y sus partidarios, que llevan controlando la organización desde mediados de los años 90. Por eso, los órganos de dirección cambian a sus miembros a discreción, no es imposible ganar una sola votación, y se es capaz de mandar a Inés Sabanés al banquillo para premiar a algún otro compañero fiel, a pesar de que aquella sea la tercera persona más valorada de Izquierda Unida después de Rosa Aguilar y Gaspar Llamazares. Por eso también, existen localidades del cinturón metropolitano sur donde oficialmente tenemos casi los mismos afiliados que el PSOE pero un tercio o menos de votos que aquellos (800 en Leganés y Móstoles o 500 en Fuenlabrada), y otras donde gobernamos con mayoría absoluta o relativa y no pasamos de 120 afiliados como Rivas-Vaciamadrid o San Fernando de Henares. El resultado es que los censos inflados condicionan todas las decisiones, desde la política a la elección de puestos y cinco asambleas bien controladas del Sur, determinan toda la política de IU-CM.

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