Escribo antes de saber si el Supremo va a confirmar la sentencia de Iñaki de Juana o no. Pero me interesa decir un par de cosas antes de que salga la sentencia, porque creo que hay que plantar cara al vendaval antidemocrático:

1.- No soy etarra. No soy amigo de los etarras. No estoy contra las víctimas. No sólo cómplice.

2.- Iñaki de Juana Chaos me parece un tipo despreciable y su huelga de hambre me la trae al pairo. Incluso me parece bien, porque lo que no se coma él, lo mismo me lo como yo. Vamos, que si un comensal no come, los demás tocamos a más.

3.- Iñaki de Juana Chaos ha cumplido ya la sentencia que le condenó por 25 asesinatos. Estos crímenes están ya pagados. No se le puede exigir una nueva condena por ellos.

4.- Iñaki de Juana Chaos ha sido condenado a doce años de prisión por un delito de amenazas vertidas en dos artículos publicados en la prensa. Evidentemente no se trata de un delito de opinión, fundamentalmente porque no existen los delitos de opinión. No dudo de que haya cometido un delito de amenazas. Sin embargo, creo que la condena es desproporcionada e injusta. Como recuerda Escolar, la mayor condena por amenazas dictada nunca recayó sobre el etarra Iñaki Bilbao, que aseguró a Baltasar Garzón (reconocido amigo de los etarras y enemigo de las víctimas, según la derecha enloquecida) que le iba a meter siete tiros y le arrancaría la piel a tiras.

En cambio, las amenazas por las que se piden doce años de prisión a Iñaki de Juana fueron vertidas en dos artículos que, probablemente, si hubiéramos escrito usted o yo no habrían llamado la atención de nadie. En uno de ellos, lo más parecido que he encontrado a una amenaza es esto: Hace años le escuché a un muy apreciado compañero chillar con fuerza