Cuéntame un cuento

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Caperucita rojaMiren, les voy a contar un cuento, de parte de una persona que no quiere que le nombre porque dice que el hundo. Es cobarde. El cuento se intitula “Caperucita roja

Había una vez una niña muy bonita y reguapa, muy mona y tal. Su madre le había con mucho cariño hecho una capa roja y la muchachita la siempre puesta. Por eso, todo el mundo la llamaba Caperucita Roja, además de otras cosas y por otras razones, pero este es un cuento para niños (y niñas), por eso es mejor que dejemos ess tema para otro momento y lugar más adecuado.

Un día, la mamá de Caperucita le pidió que llevase unos pasteles de calabaza con carne y pasas a su abuela, una viejecita muy amable y muy dicharachera, que por cierto tenía el carnet de conducir número 13 de la provincia de Huesca, que vivía al otro lado del bosque. Como la mamá de Caperucita era ya una mujer hecha y derecha, le hizo algunas recomendaciones inteligentes, no siendo la menos importante de ellas que no se entretuviese por el camino. Cruzar el bosque era peligroso, ya que siempre andaba por ahí acechando el lobo, un menda muy malo y muy antipático que, por un quítame allá esas pajas le mete a uno (o a una ) en un lío de no te menees.

Así que Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino, con su ipod, dudando si acudir a casa de su anciana antepasada escuchando zarzuela o canciones patrióticas. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas…

En estas que se presentó ante ella, sin previo aviso, ni nada, el mísmísimo lobo, todo sucio y despeinado.

-¡Hostia, tú!, dijo la niña, que no le cabía el susto en el cuerpo.

– ¿A dónde vas, niña?- le preguntó el lobo con su voz ronca y aguardentosa

– A casa de mi abuelita, chaval- le dijo Caperucita, como haciéndose la dura, pero lo que se dice acojonada.

– No está lejos- pensó el lobo para sus interioridades, dándose media vuelta.

Aliviada, al ver que el lobo se las piraba, Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores de variado colores aromas y sabores. “El lobo se ha ido”,pensó, “ya no tengo nada que temer, y la abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles”.

Mientras Caperucita se hacía esta inocente composición de lugar, el lobo corría que se las pelaba hacia la casa de la Abuelita. Cuando llegó, dedicó unos minutos a recuperar el resuello, y llamó suavemente a la puerta. La adorable anciantita le abrió la puerta pensando que era Caperucita…

Lo que no sabía el lobo malo era que un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo y se había dado cuenta de cuáles eran sus planes.

En lo que se conoce como un pispás, el lobo devoró a la Abuelita, dos o tres bocados, sin apenas mancharse los dientes, y se puso el gorro rosa de la desdichada. Hecho un pincel, se metió en la cama y cerró los ojos. Estaba a punto de quedarse traspuesto, cuando la bella Caperucita entro como Pedro por su casa, toda contenta., toda contenta. Se acercó a la cama y vio que la abuela estaba muy cambiada. Como que le había salido barba, se le había agriado el gesto y tenía una boca larga, como la nariz de Mortadela.

– Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!, dijo inocente…

– Son para verte mejor, respondió el lobo tratando de imitar la voz de la abuela, mientras pensaba: “esta niña es idiota, a ver siesto al final va a colar”.

– Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!

– Son para oírte mejor, iguió diciendo el lobo, y para sus entresijos: “Pues sí que cuela, a esta me la zampo yo”.

– Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!

– Son para…¡comerte mejoooor!- y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita.

Mientras tanto, el cazador que se había quedado preocupado, creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un segador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba. Y cómo roncaba el tío.

El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. Cómo le olían las tripas al animal, oigan. Era eso de verlo y no creerlo. pero más increíble era lo que encontraron en los entreijos del lobo, a medio camnino entre el páncreas y el duodeno, a mano derecha según se entra: ¡¡la Abuelita y Caperucita estaban allí, vivas, aunque sucias!!!

Para castigar al lobo malo, el cazador le llenó el vientre de piedras -que fíjense ustedes qué mala leche, y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, que es lo que tienen las piedras, que pesan much ocayó en el estanque de cabeza y se ahogó el jodío.

En cuanto a Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto, e hicieron mucho gasto en productos de limpieza corporal y doméstica. Hoy todo ello no es más que un mal recuerdo, pero Caperucita Roja ya sabe que no debe pararse nunca en el campo a hablar con ningún desconocido.

Advertencia muy importante: No se crean ustedes que este cuento significa nada, ni que hay ningún paralelismo entre lo contado y la realidad. Ni Caperucita representa a Esperanza Aguirre, ni el lobo representa a Gallardón, ni mucho menos el cazador es Acebes, ni la Abuelita es don manuel Fraga… No, no, no.

Si acaso las piedras son piedras.

33 Responses to "Cuéntame un cuento"
  1. Sabiopelotas numbertwo dice:

    Teniendo en cuenta que ha mezclado usted dos cuentos que nada tienen que ver: Caperucita Roja, de Perrault y los siete cabritillos y el lobo, de los hermanos Grimm, como consecuencia de su ancha incultura de todos ya conocida, y puesto que tiene usted bastante más de rojo y de cabrito que los protagonistas ficticios a los que pretende endilgar la historia, yo creo que la alegoría le cuadra más a sus socios de partido reunidos para repartirse las listas electorales, que diyo yo, que total, para lo que van a sacar…

    Y colorín colorado, este Royo se ha acabado.

    Sabiopelotas numbertwo

  2. federico sánchez dice:

    Estimado D. Ricardo,

    Se le ha olvidado ese pasaje entrañable en el que Caperucita le decía al lobo: “¡A que no tienes narices de venirte conmigo a casa de mi abuelita!”

    Porque es que Caperucita tiene mucho coraje. Eso es lo que más excita a esa camada negra resultado del cruce de liberales thatcherianos y fachas pinochetistas con los que usted gusta contender.

    Esperemos que hoy ya hayan tenido bastante y que dejen limpio y libre por un rato este blog

    Ladran, luego cabalga usted, don Ricardo, pero no se si le compensa

  3. federico sánchez dice:

    Rectifico. Ya están aquí.

    A mí no me compensa.

    Escapo

  4. FELICIDAD dice:

    “Camada Negra”.
    La obra de Gutiérrez Aragón,ilustre cántabro paisano de Rubalcaba, tan actual hoy.

  5. Kabish dice:

    Sabiopelotas number two:

    He notado tu afición por ser “prime” en cada entrada de este blog, y, haciendo honor a su nombre, tocar los cojones en cada uno de tus comentarios. Yo te apoyo, te pediría sólo que, si te decides a tocar los huevos, por lo menos los toques con criterio.

    Ni Caperucita es de Perrault, ni los siete cabritillos de los Grimm; son ambos cuentos que parten de la tradición oral y que los autores recogen en sus versiones. La versión conocida por todos de Caperucita es precisamente la de los Grimm (una versión mucho más light que la de Perrault), mientras que Perrault, muy anterior en el tiempo a los Grimm, ya tenía una versión de los siete cabritillos en la que se incluía el pasaje en donde Mamá introduce piedras en el vientre del lobo y éste luego se ahora por su peso (el pasaje mezclado en el cuento).

    Vamos que no has dado ni una.

    Pero oye si quieres cambiar la Historia de la literatura francesa y alemana también puedes, que en cambiar hechos a vuestro gusto sois especialistas.

    Un saludo liberal.

  6. Kabish dice:

    Sabiopelotas number two:

    He notado tu afición por ser “prime” en cada nueva entrada de este blog, y de tocar los cojones cada vez que comentas. Te apoyo sin paliativos en tu afición; sólo te pediría que, ya de tocar los huevos, los tocases con un poco de criterio y estilo.

    Ni Caperucita es de Perrault ni los 7 cabritillos de los Grimm; son ambos cuentos de tradición oral recogidos por los autores en sendas versiones. La version conocida por todos d Caperucita es precisamente la de los Grimm (posterior y mucho más light que la versión de Perrault), mientras que el francés, muy anterior a los hermanos, ya había recogido una versión de los siete cabritillos en la que se incluía el pasaje en que Mamá rellenaba la panza del lobo con piedras y éste luego se ahogaba debido a su peso (el mezclado en el cuento de Royo).

    Vamos, que no has dado ni una.

    Pero claro siempre puedes variar a tu gusto la Historia de la literatura francesa y alemana. En eso sois especialistas.

    Un liberal saludo.

  7. Cordura dice:

    La lección magistral de Kabish confirma que “Sabiopelotas” puede ser pelota (seguramente de Aznar y compañía), pero de sabio poco tiene.

    Pero, ojo, nunca es tarde…

    Cordiales saludos

  8. Simio dice:

    El cuento de los cabritillos es donde piden al lobo que enseñara la patita. El de caperucita es el que ha contado Don Ricardo. En los dos rajan al lobo para sacar a las victimas y llenan de piedras la barriga del lobo y en los dos el lobo cuando se despierta, siente mucha sed y se acerca al río para beber, pero la barriga le pesa tanto que se cae dentro del río y se ahoga.

    Al menos es como yo los recuerdo. Lo que no recuerdo es que caperucita tubiese el aspecto de Mujer de costumbres sexuales muy libres.(*) como la de la foto con la que amablememnte nos ilustra Don ricardo este entretenido cuento.

    Por cierto, ¿que van a pensar los lectores de Don Federico cuando vean que usted se dedica a contar cuentos infantiles en su bitacora en vez de llamar a la lucha de clases y la muerte a los patronos?

    (*) putón.
    (Del aum. de puta).

    1. m. despect. coloq. Mujer de costumbres sexuales muy libres.

    Real Academia Española

  9. Cordura dice:

    Un tanto estéril esta discusión sobre el origen de los cuentos (por las razones ya apuntadas por Kabish, entre otras). Aún más, sobre si Ricardo, en su humorada (esta vez, poco graciosa) caperucitesca, resulta fiel a los originales.

    El cuento de Cabecera, deficientemente redactado, sólo tiene alguna utilidad si su moraleja final, en cursiva, se entiende literalmente: el lobo no es, en efecto, Gallardón, sino la Derechosa pura y dura. Caperucita es el pueblo español (buena parte del cual está, por desgracia, o bien comido o intimidado por el lobo, o bien más dormido que la abuela).

  10. Kabish dice:

    Simio:

    en la versión de los Grimm, el cazador llega y, antes de disparar, piensa que aún está a tiempo de salvar a la abuela (y Caperucita). El lobo está durmiendo como en nuestra “versión liberal”, así que el cazador coge unas tijeras y lo abre en canal. Pero luego no lo rellena de piedras sino que se lo lleva. En la versión de Perrault, Caperucita, por desgracia, no se salva. Así los niños se asustan más. A cambio escribe una moraleja en verso que termina:

    Mais, hélas ! qui ne sait que ces loups doucereux,
    De tous les loups sont les plus dangereux!

    De todos los lobos, los lobitos buenos (literalmente suaves o dulces), como en la canción de Paco Ibañez, son los más peligrosos.

  11. Kabish dice:

    Y, como bien apunta Cordura, existen muchas más versiones de estos cuentos aparte de las dos mencionadas, incluso versiones mucho más sensuales que la que tratamos ;), y probablemente versiones que incluyan el episodio de las piedas en el cuento de Caperucita.

    Comprendo que estos tipejos puedan generar dudas cuando llegan en avalancha aportando datos con tal seguridad, que parece que no queda otro remedio que creer que sea cierto. Sólamente quería aclarar la (arrogante) metedura de pata de Sabiopelotas, y suplicarle que toque las pelotas con más rigor.

  12. Anónimo dice:

    Ya tuvo que salir el listo de la Wikipedia de todos los foros.

    El cuento conocido de Caperucita Roja es de Perrault, se ponga usted como se ponga, y desde luego, el lobo no se ahoga en un rio por haber sido rellenado de piedras, que en el cuento original de Perrault, por no haber, no hay ni cazador.

    El lobo se zampa a la vieja y a continuación a Caperucita, y punto pelota. Las dos cascan y el lobo se las pira, que en época de Perroult aún no había educadores para la ciudadanía que convirtieran a los infantes en giliprogres

    La moralela del cuento es la enseñanza a los niños y adolescentes sobre el peligro de confiar de las aparentemente buenas intenciones de desconocidos.

    Si viene a cuento con la situación política actual será si acaso por los hondos sentimientos humanitarios del indigente mental de la moncloa, con la diferencia de que no se va a ir de rositas.

    A ver si leemos un poco y decimos menos gilipolleces.

    Sabiopelotas numbertwo

  13. Sabiopelotas numbertwo dice:

    Y dedicado al mentecato e ignorante del Kabish, allá va para todos ustedes la primera y UNICA VERSION ORIGINAL de Perrault, de 1697, carente de cazadores, leñadores, piedras ni otras florituras incluidas mucho más tarde por todo aquel que ha querido hacer una versión del cuento de Perrault, desde los hermanos Grimm a Don Ricardo Royo, pasando por las versiones X -zoofilia incluida- que son las únicas que Don Kabish ha conocido en profundidad.

    Antes de volver a hacer el ridículo, piénseselo dos veces.

    Caperucita Roja (Le Petit Chaperon Rouge)
    Charles Perrault, 1697
    Traducción del cuento original

    Había una vez una niñita en un pueblo, la más bonita que jamás se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con ella y su abuela mucho más todavía. Esta buena mujer le había mandado hacer una caperucita roja y le sentaba tanto que todos la llamaban Caperucita Roja.
    Un día su madre, habiendo cocinado unas tortas, le dijo.

    -Anda a ver cómo está tu abuela, pues me dicen que ha estado enferma; llévale una torta y este tarrito de mantequilla.

    Caperucita Roja partió en seguida a ver a su abuela que vivía en otro pueblo. Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió porque unos leñadores andaban por ahí cerca. Él le preguntó a dónde iba. La pobre niña, que no sabía que era peligroso detenerse a hablar con un lobo, le dijo:

    -Voy a ver a mi abuela, y le llevo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.

    -¿Vive muy lejos? -le dijo el lobo.

    -¡Oh, sí! -dijo Caperucita Roja-, más allá del molino que se ve allá lejos, en la primera casita del pueblo.

    -Pues bien -dijo el lobo-, yo también quiero ir a verla; yo iré por este camino, y tú por aquél, y veremos quién llega primero.

    El lobo partió corriendo a toda velocidad por el camino que era más corto y la niña se fue por el más largo entreteniéndose en coger avellanas, en correr tras las mariposas y en hacer ramos con las florecillas que encontraba. Poco tardó el lobo en llegar a casa de la abuela; golpea: Toc, toc.

    -¿Quién es?

    -Es su nieta, Caperucita Roja -dijo el lobo, disfrazando la voz-, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.

    La cándida abuela, que estaba en cama porque no se sentía bien, le gritó:

    -Tira la aldaba y el cerrojo caerá.

    El lobo tiró la aldaba, y la puerta se abrió. Se abalanzó sobre la buena mujer y la devoró en un santiamén, pues hacía más de tres días que no comía. En seguida cerró la puerta y fue a acostarse en el lecho de la abuela, esperando a Caperucita Roja quien, un rato después, llegó a golpear la puerta: Toc, toc.

    -¿Quién es?

    Caperucita Roja, al oír la ronca voz del lobo, primero se asustó, pero creyendo que su abuela estaba resfriada, contestó:

    -Es su nieta, Caperucita Roja, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.

    El lobo le gritó, suavizando un poco la voz:

    -Tira la aldaba y el cerrojo caerá.

    Caperucita Roja tiró la aldaba y la puerta se abrió. Viéndola entrar, el lobo le dijo, mientras se escondía en la cama bajo la frazada:

    -Deja la torta y el tarrito de mantequilla en la repisa y ven a acostarte conmigo.

    Caperucita Roja se desviste y se mete a la cama y quedó muy asombrada al ver la forma de su abuela en camisa de dormir. Ella le dijo:

    -Abuela, ¡qué brazos tan grandes tienes!

    -Es para abrazarte mejor, hija mía.

    -Abuela, ¡qué piernas tan grandes tiene!

    -Es para correr mejor, hija mía.

    Abuela, ¡qué orejas tan grandes tiene!

    -Es para oírte mejor, hija mía.

    -Abuela, ¡qué ojos tan grandes tiene!

    -Es para verte mejor, hija mía.

    -Abuela, ¡qué dientes tan grandes tiene!

    -¡Para comerte mejor!

    Y diciendo estas palabras, este lobo malo se abalanzó sobre Caperucita Roja y se la comió.

    Sabiopelotas numbertwo

  14. Simio dice:

    Moraleja

    Aquí vemos que la adolescencia,
    en especial las señoritas,
    bien hechas, amables y bonitas
    no deben a cualquiera oír con complacencia,
    y no resulta causa de extrañeza
    ver que muchas del lobo son la presa.
    Y digo el lobo, pues bajo su envoltura
    no todos son de igual calaña:
    Los hay con no poca maña,
    silenciosos, sin odio ni amargura,
    que en secreto, pacientes, con dulzura
    van a la siga de las damiselas
    hasta las casas y en las callejuelas;
    más, bien sabemos que los zalameros
    entre todos los lobos ¡ay! son los más fieros.

  15. Kabish dice:

    Sabiopelotas:

    no hacía falta que nos cortaras/pegaras el cuento sacado de Google. Ya habíamos llegado a la conclusión de que no había piedras en el cuento de Perrault y de que la versión que todo el mundo conoce, la del cazador que llega y salva a Caperucita, es la de los Grimm. También habíamos llegado a la conclusión, aunque no lo has cortado/pegado, de que el episodio de las piedras pertenece a los siete cabritillos también recogido (que no inventado) por Perrault.

    Pero nada tú a lo tuyo.

    Esto me pasa por alimentar trolls…

  16. Simio dice:

    Kabish: Entonces Sabiopelotas tenia razon.

  17. Sabiopelotas numbertwo dice:

    Hombre, ahora que se ha dado un paseo apresurado por internet y ha descubierto que ha metido la pata, ya sé que no hace falta.

    No intente recular ahora, que se ha pasado de listo, calisto.

    Sabiopelotas numbertwo

  18. Kabish dice:

    Simio: sólo tenía razón en que se mezclan dos cuentos por el episodio de las piedras. El cazador aparece en la versión de los Grimm, la conocida por todos, y no en la de Perrault; los siete cabritillos con su Mamá y sus piedras ya estaban en Perrault, muchos años anterior a los Grimm, supuestos autores del cuento según Sabiopelotas.

  19. Kabish dice:

    Voy a volver a pegar mi comentario primero por si alguien se ha perdido el capítulo:

    Ni Caperucita es de Perrault, ni los siete cabritillos de los Grimm; son ambos cuentos que parten de la tradición oral y que los autores recogen en sus versiones. La versión conocida por todos de Caperucita es precisamente la de los Grimm (una versión mucho más light que la de Perrault), mientras que Perrault, muy anterior en el tiempo a los Grimm, ya tenía una versión de los siete cabritillos en la que se incluía el pasaje en donde Mamá introduce piedras en el vientre del lobo y éste luego se ahora por su peso (el pasaje mezclado en el cuento).

  20. royorojo dice:

    Ni escribir sabes, aunque teniendo en cuenta que tardaste mas de una decena de años en hacer periodismo…, todo se explica.

  21. elquenosabe dice:

    Ni escribir sabes, aunque teniendo en cuenta que tardaste mas de una decena de años en hacer periodismo…, todo se explica.

  22. Sabiopelotas numbertwo dice:

    Pues sí, Don Simio.

    Perrault es el autor del cuento original (que no versión, como pretendía Kabish),y a partir de ahí, hay tantas versiones como uno quiera, entre las cuales está la de meter el final de los Siete cabritillos y el lobo, para darle un final feliz al cuento, como ha hecho Don Royo.

    Pero que quede claro, lo de abrir al lobo en canal, rellenarlo de piedras y ahogarlo en el rio, pertenece al cuento de Los siete cabritillos y el lobo. Y a las checas rojas, por supuesto.

    Sabiopelotas numbertwo

  23. Inocente dice:

    Kabish, Sabiopelotasnumbertwo, Simio:

    Esto demuestra varias cosas:

    1. Que no hay que fiarse de los franceses, que son muy hijos de su patria.
    2. Que por algo Walt Disney no hizo una version de Caperucita.
    3. Que Suez (la empresa energetica francesa) o Perrault intentara entrar en Endesa para hacerle la pascua a Eon (hermanos Grimm), y joder de paso a los italianos (Pinocho).
    4. que ya somos 4 podemos echar una partida de mus si se aburren mucho.

  24. Kabish dice:

    Perrault es el autor del cuento original (que no versión, como pretendía Kabish).

    Por desgracia yo me baso en lo que sé y en lo que leo; la afirmación categórica no me sirvió cuando Sabiopelotas quiso mezclar las autorías y versiones, y no me sirve cuando quiere tergiversar los orígenes. Cada uno puede investigar por su cuenta y llegar a sus conclusiones, o fiarse de quien sabe más del tema (no Sabiopelotas evidentemente), como Lèvi-Strauss cuando dice que de Caperucita “il n’y a que des variantes” (“sólo existen versiones”).

    Tenéis en este enlace más información sobre su origen, en francés (lo siento no encontré nada en español):
    http://expositions.bnf.fr/contes/cles/verdier.htm

    Un divertido pasaje procedente de la tradición oral y obviado en Perrault es en el que el Lobo invita a Caperucita a comerse los restos de carne y sangre de su abuelita. Se puede comprobar que las versiones medievales, las anteriores a Perrault, no se cortaban un pelo.

  25. Sabiopelotas numbertwo dice:

    No sea pelma y no insista.

    La tradición oral, con Caperucita zampándose a su abuela y saliendo a hacer de vientre a continuación, no es más que eso: tradición oral.

    Hasta que llega Perrault un buen día y escribe y firma el cuento titulado: Caperucita Roja.

    Y a partir de ahí, evidentemente, el resto son versiones del cuento ORIGINAL de Perrault, tanto si se basó en la nana de su tía Enriqueta como si era pedófilo y se trata de una historia autobiográfica.

    ¿estamos?

    Sabiopelotas numbertwo

  26. OTRA VEZ, NO dice:

    Lo cojonudo del caso es, que después de tanto manifestarse, insultar, soflamar, imprecar y crear miedo en la ciudadanía, es posible que el PP (con la FET, las JONS, la COPE y la FAES a sus espaldas), es posible que vuelvan a perder las próximas elecciones generales.
    ¿Se imaginan?

  27. Sabiopelotas numbertwo dice:

    Oiga caballero:

    si no le importa, este post es para hablar del cuento de Caperucita.

    Para Irak y el Prestige diríjase a cualquier otro.

    Ale, circule.

    Sabiopelotas numbetwo

  28. Kabish dice:

    No sabiopelotas, no estamos.

    Pero veo que honora su nombre al cincuenta por cierto muy bien.

    Decir que el cuento es de Perrault porque un día recoge lo que lleva acaso siglos existiendo es como decir que un buen día llega el PP, se apropia del lazo azul que existe desde hace años y a partir de ahí todos usan el lazo azul ORIGINAL del PP, tanto si lo usan para pedir paz como si lo usan para tocar los cojones.

    Me gusta eso de “la tradición oral no es más que eso, tradición oral”. Me recuerda a todos esos casos de inventos robados a base de patentes adelantadas. También me recuerda a Machado: “Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo ya nadie sabe el autor”. Creo que voy a firmar una para que todos canten mi ORIGINAL.

    Mete la pata en cada comentario pero sigue a lo suyo. Cómo me recuerda a algunos diarios españoles…

    Léase el enlace que he dejado, anda. A ver si se hace un poco más sabio y un poco menos tocapelotas.

    P.D.- Y, en cualquier caso, lo que está claro es que la versión conocida y utilizada aquí, con cazador, NO es la de Perrault sino la de los Grimm, como usted ha muy bien cortado y pegado.

  29. El camarero dice:

    Vaya, y yo que creía que el cuento de la Caperucita Roja se lo inventó mi madre…

    Es curioso lo que aprende uno en estos Blogs, soy lector de unos cuantos, tal como el origen de un cuento, algo de francés, definiciones de la RAE y que puestos a discutir, discutimos por todo.

    Saludos.

  30. Sabiopelotas numbertwo dice:

    Pues nada, para usted la perra gorda.

    Caperucita Roja no es de Perrault.

    Pero como se entere Ramoncín le a va a poner a usted una querella con la Sociedad General de Autores que se va usted a ir por la patilla.

    O mejor, nos lo jugamos al mus. Yo voy con Don Simio. Usted vaya buscando pareja entre la facción bolchevique, que les vamos a dar hasta en el carnés de identidad.

    Sabiopelotas numbertwo

  31. Kabish dice:

    Ya sabe usted bien que, en la Universidad, los de su palo se dedicaban a estudiar hora tras hora mientras que los del mío se dedicaban a armar follón y jugar al mus. Llevan las de perder.

    Propiedad de Perrault lo único es su versión. Aunque no me extrañaría que la SGAE o alguna entidad chupa-derechos similar en Europa se llevase tajada. De cosas peores se llevan.

    A lo mejor era el momento de registrar el lazo azul, el himno y la bandera. Y la palabra “fascista” también.

    Me alegra que no haya seguido dando giros de tuerca a lo ingirable; aunque convencido no ha quedado, por lo menos deja de tergiversar la historia.

  32. Kabish dice:

    Y para más ironía, acabo de encontrar de casualidad una versión, la de Marlene Jobert, disponible en el legal eMule para todos los españoles, en la que al lobo se le rellena el vientre de piedras y se acaba ahogando.

    Sorpresas te da la vida.

  33. Sabiopelotas numbertwo dice:

    Es usted un pelma, y pensándolo bien, la caperucita, me la pela, que además de roja era mema (ambas cosas suelen ir juntas)

    Ala, a freir puñetas.

    Sabiopelotas numbetwo

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