Esta mañana he hojeado y he ojeado deprisa el periódico de Prisa, mientras daba cuenta de unas porritas grasientas y un poco chiclosas, apoyado en la barra de una cafetería cercana a mi casa. Después, me he subido a trabajar y ahora, cuando ya es mañana, me pongo a comentar una noticia que me ha llamó la atención entre porra y porra. Por eso, es posible que esta nota esté ya desactualizada, es posible que algo haya cambiado, es posible que España vuelva a ser un país razonable. Pero me da a mí en la nariz que no.

Lo que me ha llamado la atención es el motivo por el que la fiscalía está estudiando la impugnación de varios cientos de candidaturas a las elecciones municipales del 27 de mayo en el País Vasco y en Navarra. Como dije en otro post anterior, comprendo, aunque no comparto, que la ley pueda ilegalizar un partido político si se demuestra (¿se ha demostrado?) que forma parte de un entramado delictivo. Lo que no entiendo es que se puedan limitar los derechos de personas individuales, con nombres y apellidos (aunque sean raros) sin una sentencia judicial firme contra ellos, dictada después de la celebración de un juicio justo en el que hayan podido participar y defenderse.

Efectivamente, me llama mucho la atención que sea la presencia de personas concretas en las candidaturas lo que lleva al fiscal a impugnarlas. A mí me gustaría que alguien me explicara si Arnaldo Otegui o Pernando Barrena han sido acusados de algún delito y si se les ha inhabilitado para ejercer parte de sus derechos políticos. Si no es así, que no lo es, ¿cómo es posible que, de hecho, se les impida sistemáticamente ejercerlos? Es que no lo entiendo, porque no basta con que nos caigan antipáticos para que se les impida presentarse a las elecciones.

Como dije en otra ocasión, tengo la impresión de que la injusta e inoportuna Ley de Partidos no tuvo tanto por fin ilegalizar a Batasuna como expulsar de la política a ciertas personas. Y eso está muy feo.

Hala, ya pueden ponerse unos y otros a degollarme. Lamento tener tanto trabajo que no me voy a enterar casi de la escabechina.