Yo pensaba que el valor a los soldados se les suponía. Pero claro, se les supone sólo a los soldados de derechas. A los de izquierdas se nos supone sólo una miseria moral fuera de todo límite y si no somos soldados, ya ni te cuento. Uno de mis más queridos lectores, Don Güevos, reclama en un comentario a la anotación anterior que diga algo sobre el cierre de la tele esa con la que la oligarquía corrupta de Venezuela -que fue desbancada hace años del poder por los venezolanos- se oponía a las políticas de Hugo Chávez.

Pues nada, don Güevos, aquí tiene el post: condeno de manera enérgica que se cierren las televisiones opositoras y aquí lo dejo claro. La verdad es que Hugo Chávez -mucho menos Fidel Castro- no es mi modelo, sino que lo es más bien el presidente brasileño Lula da Silva. Sin embargo, a la vez que condeno el cierre de la emisora de televisión quiero dejar claro que en Venezuela el cambio de régimen se ha realizado legalmente, mediante un proceso constituyente plenamente legal que siguió los pasos marcados en la anterior constitución, y que todo, todo, lo que ha hecho el gobierno venezolano en todo momento -incluyendo el cierre de la emisora facciosa- ha sido plenamente ajustado a la Ley, incluyendo el desmantelamiento del golpe de estado apoyado por el Gobierno del borrachín José María Aznar. Pues conste así mi condena a tamaña fechoría.

Y ya puestos, porque siempre está bien recordarlo con la que está cayendo, no me vayan a cerrar el blog, quiero decir, y digo, que condeno el terrorismo etarra, y el de cualquier otro signo, así como la trata de blancas, la violación de menores (y mayores) y el maltrato animal, incluyendo la tauromaquia y la caza del zorro. Espero no haber olvidado ninguna condena, Santa Madre de Dios.

Venga... meta ruido por ahí