gamberros.jpgMiren, yo estoy en contra de la Ley Antibotellón, por varias razones:

1.- El botellón no es nada nuevo. Todos los que estamos hoy vivos, e incluso los que nos precedieron en esta tarea, han practicado el botellón en uno u otro momento, en una u otra forma, con una u otra intensidad. En los años ochenta aquello se llamaba tomar unas litronas en la calle.

2.- No hay a disposición de los jóvenes otras alternativas de ocio que las privadas, ni tienen otros lugares de encuentro en los que realizar actividades que no sean la calle o diferentes tipos de locales de pago. Incluso se han suspendido las fiestas del Dos de Mayo que se venían celebrando tradicionalmente en Madrid desde hace décadas.

3.- Llama la atención que lo que resulta especialmente molesto del botellón no es que los jóvenes beban, sino que beban en la calle, que la ensucien, que hagan ruido. ¿No sería mucho más productivo preguntarnos por qué beben y no intentar echarlos a guantazos de la calle, que es de los vecinos, pero también es suya?.

Dicho todo eso, hay que señalar, para evitar excesos que lo que hemos visto estos días en Malasaña no es comparable con lo que vimos hace un año en París, donde realmente hay un sector de la población francesa que no tiene otra salida que el paro, la delincuencia o la rebelión. Lo que hemos visto en Malasaña es, simplemente a amplios grupos de jóvenes haciendo el gamberro, enfrentándose a la policía no por sus puesto de trabajo, ni por sus derechos civiles, sino por un inexistente derecho a beber el la calle y ese derecho no existe.