Y, ya puestos, háganme un favor: si por casualidad viesen a una monjita acompañando a un ancianito hasta la mesa donde se alinean los montones de papeletas de todas las candidaturas, no dejen de ayudar diligentemente a esa buena hermana a realizar su buena acción del día: acompáñenla junto al ancianito y observen que no haga ademán alguno de darle un sobre con una papeleta ya metida dentro, sin que el abuelito pueda ver qué papeleta es. Eliminarán así alguna posible mala tentación que el demonio le envíe para hacer que meta una papeleta de Falange o del mismo PP en el sobre, independientemente de lo que el abuelo quiera votar.

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