Esto se lo dejo a ustedes para que vean como un alcalde -da igual el partido del que sea, ciertamente, puede hacer campaña contra sí mismo. Aquí tienen al de Galdákano, inaugurando una de estas noches pasadas un campo de golf. Sólo puedo decir una cosa: “¡Santo Dios!”, y Agraderle a don Juan Carlos (otro, no el cazador de osos borrachos) la amabilidad de hacérmelo llegar. También lo han publicado aquí y aquí.

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