Don Luis Solana me recomienda en un comentario a mi post sobre la traición de Leganés, y en su propio blog, que lea un interesante artículo publicado por Enrique Gil Calvo en El País, intitulado “La americanización de Madrid” (es de pago, creo). El artículo comenta las posibles razones de las derrotas electorales sucesivas del PSM, y aventura que no se trata de derrotas coyunturales sino que responden a una reestructuración de la sociedad madrileña que deja fuera de juego las posiciones socialdemócratas. Ya lo he leído, don Luis, y me parece realmente terrible no tanto el artículo en sí mismo, como el hecho de que a alguien del PSM le hayan podido parecer interesantes las soluciones que Gil Calvo no explicita, pero sí deja entrever.

A juicio de Gil Calvo, hay dos factores que están cambiando la estructura social de Madrid. Por una parte, y simplificando mucho el análisis del articulista, el “boom” inmobiliario y el aumento del valor de los pisos ha tenido como consecuencia un enriquecimiento patrimonial de las clases populares que ha provocado, a su vez, su escoramiento a la derecha. Por otra parte, estas clases populares “enriquecidas” han recibido una patada para arriba en la escala social, como consecuencia de la aparición masiva de los inmigrantes, que se han colocado en el escalón más bajo y realizan los trabajos menos deseados y peor considerados por la población española. Todo esto ha tenido como consecuencia, a juicio de Gil Calvo, la derechización del voto madrileño.

Además, según Gil Calvo, la sociedad madrileña se ha americanizado en el sentido de que ha colocado fuera de juego las posiciones, las ideas y las políticas socialdemócratas: los madrileños no quieren ya unos servicios públicos de calidad para todos, sino unos servicios de calidad privados y segregados, es decir, escuela concertada, sanidad privada subvencionada, junto a otros servicios puramente asistenciales y de baja calidad… Sostiene el articulista que esto es precisamente lo que está haciendo el PP de Esperanza Aguirre, y que los votantes están “premiándolo”.

Por estos motivos, Gil Calvo cree que no es suficiente con la refundación que plantea el PSM en su próximo congreso, ya que el hundimiento de los socialistas madrileños no es en realidad una derrota del PSM sino una victoria del PP. Hasta aquí lo que nos dice Gil Calvo en su intervención, pero de lo que no nos dice se deduce que cree el articulista -y el blogger que me lo recomienda, por su insistencia en ello- que el PSM, más que refundarse, lo que tiene que hacer es adaptarse a esa “americanización” de la sociedad madrileña.

El PSM es una organización soberana a la que yo no pertenezco. Por eso, me voy a abstener de opinar en público acerca de lo que tiene que hacer para arreglar sus problemas. Yo pertenezco a otra organización que tiene sus propios problemas, y que tampoco parece que tenga las ideas muy claras acerca de cómo resolverlos. Pero lo que si me gustaría decir es que la solución no es la que plantean -sin decirlo claramente- Gil Calvo y don Luis Solana, es decir: a) que el PSM se derechice aún más aceptando los postulados liberales del PP, y se sume a la segregación de los servicios públicos en una rama puramente asistencial y benéfica, residual y de baja calidad, y otra rama privada subvencionada y “sin inmigrantes”, y b) que IU se autodisuelva para ayudar al PSM en su recuperación del voto progresista.

Es posible que se estén produciendo en la sociedad madrileña esos movimientos que describe Gil Calvo, pero en mi opinión son puramente coyunturales, puesto que su causa es coyuntural y además insuficiente: el aumento patrimonial de las clases populares como consecuencia del aumento de precio de sus pisos. Además, olvida Gil Calvo que esa circunstancia, precisamente, junto a la creciente y olvidada precariedad laboral, está provocando la aparición de un nuevo estrato social compuesto por jóvenes universitarios en buena parte, que se encuentra en condiciones económicas similares -peores, en ocasiones- a la de los inmigrantes, salvo por la posibilidad que tienen en ocasiones de recibir ayuda familiar. No está tan clara esa división entre españoles más o menos enriquecidos e inmigrantes. O es quizás una división que se quiere introducir artificalmente.

Y como todo esto viene a cuento de la traición de Leganés -haría bien don Luis en explicar cuál es la relación entre el interesante artículo de Gil Calvo y los sucesos del la ciudad madrileña- me permito terminar con una pequeña observación que tiene que ver más con la política ficción que con otra cosa: en el caso de que el PSM concluyera su refundación en la adopción de postulados liberales y dejase atrás las políticas socialdemócratas de apoyo a los servicios públicos universales, únicos y de calidad, entonces realmente tendría sentido la postura de los tres de Leganés: daría igual PSOE que PP.

Gracias a Dios, sólo es política ficción, de momento.

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