La quimera de la independencia

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Esta mañana, con mis alegres perros saltando como posesos a mi alrededor en la coquetuela plaza del Conde de Valle Suchil, leía los artículos que los cuatro directores de El País dedican a Polanco, con ocasión de su fallecimiento, y ojeaba (¡ojo!, de ojo, no me acusen ustedes de iletrado por olvidar la “h” que si bien ojo no la lleva, hoja en cambio, sí) sus reflexiones sobre el periodismo, los medios, la política y la independencia, y algo me recordaba a Patxi Ibarrondo, a José Antonio Antón, a Fernando Valiño, y a otros, y me traía a la cabeza el debate sobre esa gran falsedad que son la libertad de información y la independencia de los medios y de los periodistas.

En mi opinión, humilde, pero firme, sólo hay una cosa que no se enseñe en Bachillerato y que los periodistas debemos saber, y esa cosa yo la aprendí en El Norte de Castilla, con los dos únicos profesores de periodismo que he tenido: Fernando Valiño y José Antonio Antón: la información nunca es neutral y los periodistas no pueden serlo. Quien tenga ese conocimiento asimilado y el Bachillerato completado con provecho, ya puede hacerse periodista, sin tener que pasar por el engorro ese de estudiar en las Facultades de Ciencias de la Información, donde enseñan justo lo contrario de lo que hay que saber, y de las que salen esas oleadas de jovenzuelos que pueblan algunas redacciones -especialmente los programas del corazón- y se limitan a copiar y refundir teletipos y notas de prensa enviadas por los gabinetes, en un claro ejercicio de esa independencia que han mamado en las facultades y que les impide incluso preguntarse las razones por la que tal gabinete difunde tal información y contrastarla mínimamente. Esto, he de decirlo nos facilita mucho las cosas a quienes trabajamos en los gabinetes, pero va en detrimento de la formación de una opinión pública realmente libre.

Cualquiera que haya estado si quiera de visita en una redacción sabe que la independencia no existe, que no es posible. En las redacciones se dan cita todas las miserias humanas y sociales. Desde las que afectan a los intereses de los redactores, que los tienen -y se zafan de ellos en ocasiones con dificultad, que ir al teatro gratis está muy bien- hasta las que afectan a los intereses de la empresa que sustenta dicha redacción, o de la propia redacción como colectivo. Los periodistas y los medios de comunicación son árbitros en conflictos políticos, sociales, económicos de los que ellos mismos forman parte directa o indirectamente en no pocas ocasiones. El caso del propio Jesús de Polanco, que frecuentemente era noticia él mismo y que ha protagonizado no pocos episodios de tensión con el Gobierno de turno es un caso claro que ilustra que la independencia no es posible.

El periodismo como tarea informativa y no únicamente política, no es posible si periodistas y empresas de comunicación no dejan de proclamar a los cuatro vientos su falsa y quimérica independencia y no comienzan a hacer justo lo contrario: contarnos cuáles son sus dependencias, cuáles son sus hipotecas, que circunstancias son las que pueden orientarles en un sentido o en otro a la hora de narrarnos la realidad, cómo se fundamentan sus opiniones y sus análisis

19 Responses to "La quimera de la independencia"
  1. Ehrenburg dice:

    Recuerdo que Goebbels,entrañable maestro de periodistas y de pasada ministro de Hitler, decía que la mejor forma de intoxicar la opinión pública y hacerla ajustable a las necesidades del poder es presentar opiniones, verdades parciales y auténticas invenciones por datos contrastados, pero sin dar la fuente que permitiría comprobarlos. Son muchos parecidos con esta época de totalitarismo encubierto y censura abierta

  2. Lazarillo dice:

    Lo suscribo desde el exilio profesional.

  3. mayo dice:

    Los que casi siempre contabamos “nuestras dependencias e hipotecas” estamos aquí, en la puta calle. No importa, es mejor así.

  4. sergi dice:

    A mi lo que mas gracia me hace es comprobar que cuando nos morimos todos somos buenos.

    Ninguno de los medios que trataba a Polanco como si el mismo belcebú fuera ha dicho nada malo de el estos días.

    En fin…

  5. eloi dice:

    cuando presentaba el difunto diario “liberación”, que pretendía ser de izquierdas, siempre aseguraba que seríamos honestos pero no imparciales. y por eso en muchas informaciones incluiríamos un breve comentario de un “experto”. la idea de no ser imparciales siempre acababa monopolizando el debate. todo el mundo estaba convenccido que “el país” era fantásticamente imparcial y que ese era el modelo. (no existía aún “el mundo”, claro).

  6. Ioputa dice:

    Para mí, el único diario español realmente imparcial que existe es La Vanguardia, y aún así no lo es totalmente (en realidad, nadie puede serlo del todo, porque hay asuntos en los que la imparcialidad no tiene cabida). De todos modos, sigo pensando que hay DEMASIADA parcialidad en el mundo informativo de este país, aún asumiendo que nunca se puede ser completamente imparcial.

  7. Objtivamente hablando, con los datos en la mano, Polanco y su arma de destrucción masiva (PRISA) han ido mucho más lejos de la simple tendenciosidad o de la inevitable imposibilidad de la neutralidad. Polanco y PRISA, en defensa de sus intereses, han intoxicado y manipulado vilmente en numerosos asuntos, empezando por el que mejor conozco: Venezuela en particular y latinoamérica en particular).

    Así que, mucho cuidado con suavizar la inmensa responsabilidad y el innegable tufillo miserable que (también) desprende nuestro “adorado” diario independiente de la mañana.

    Y lo dice un lector de El País que algún día, tarde o temprano (salvo que haya una catarsis que hoy no vislumbro), dejará de serlo.

  8. af dice:

    Con perdón por el “off topic”, he de decirle, don Ricardo, que mucho dárselas usted de estar a sueldo de Moscú, y al final tendá que reconocer que quien estaba cobrando de ellos era yo, aunque usando el falso nombre de Roberto:

    http://aesteladodelrubicon.blogspot.com/2007/07/no-me-cogern-vivo.html

    Un saludo.

  9. velvetpac dice:

    dice eloy: “el único diario español realmente imparcial que existe es La Vanguardia”.
    Me cuesta de aceptar tal afirmación, los intereses de ese diario son los de siempre; el gran capital. Leer cualquier diario sin espíritu crítico es dejar que te la metan doblada. Me producen escalofríos los periodistas, que dándoselas de progresistas, defienden el País como baluarte de la izquierda. Igualmente los liberales que defienden El Mundo.

  10. Jorge F. dice:

    ¿Dónde dice eso Eloi? Lo dice Ioputa, ¿no?

    Yo no creo que La Vanguardia sea imparcial, pero sí que hay mayor diversidad de puntos de vista en sus páginas. Por eso es el diario que leo habitualmente desde que hace más de diez años aborrecí El País.

    Pero La Vanguardia no es imparcial, sólo hay que leer las colaboraciones habituales del abyecto Joaquim Ibarz, un tipo que sin duda está a sueldo de Washington.

    Lo que no hay en La Vanguardia es la peste a arrogancia que emana de El País.

  11. Don Ricardo dice:

    ¿Pero ustedes no entienden lo que leen, o qué?

    Que les he dicho que la imparcialidad ni existe, ni es posible, ni es deseable. No hay periódicos imparciales, ni El País, ni la Vanguardia, ni El Caso.

    Y añado: la apariencia de imparcialidad, que es el ideal de cualquier editor, es la peor de las parcialidades.

  12. sergi dice:

    Creo que antes de la guerra civil existía un diario llamado precisamente “el imparcial”.

    Antes de desaparecer definitivamente después de la contienda,languideció durante la II república.
    Lógico,corrían malos tiempos para ser “imparcial”.

  13. Manporrero dice:

    Descanse en paz Sr Polanco. No comparto ni la linea editorial de su peridico ni mucho menos su forma de actuar “trepa” pero le reconozco un gran mérito y es que ha conseguido crear una aureola de libertad (falsa y manipulada) al servicio de un partido politico decadente.
    El PP ha intentado buscar lo mismo para sus idearios y no lo ha conseguido por eso Sr Polanco creo que usted era un tipo listo.

  14. Alfredo Jalife-Rahme dice:

    Las ratas abandonan el Titanic financiero: el aznarista Rato huye del FMI (1)

    A riesgo de hacer el ridículo, perder credibilidad, y extraviar su alma, los organismos internacionales nunca debieron haber colocado a Gurría Treviño en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ni al ex franquista y hoy aznarista Rodrigo de Rato y Figueredo en el Fondo Monetario Internacional (FMI).

    Cuando alguien como Gurría, con tan bajo nivel ético, ya no se diga intelectual, es incrustado en forma tiránica en la jefatura de la OCDE con la anuencia de Baby Bush, eso significa que las propias autoridades financieras estadounidenses saben que se trata de un puesto desechable para un organismo agónico.

    Salvo su docilidad masoquista ante sus tutores anglosajones, a Gurría -quien padece notoria incontinencia verbal, como si pudiera resolver algo con su glositis (inflamación de la lengua) cuando el Titanic financiero global ha acelerado su hundimiento no se le conoce obra o teoría alguna en economía. No se puede soslayar el denigrante artículo que The Economist propinó a Gurría, quien alardea saber 11 idiomas. Pues ha de traducir otras 10 veces las mismas tonterías que expectora en su idioma materno que parece ser más el inglés que el español.
    El caso Gurría, padecido por la nación mexicana a la que desmanteló de sus estructuras financieras para beneficiar a la banca israelí-anglosajona, es extensivo al aznarista Rato, otro peón de la banca trasnacional, quien acaba de anunciar puerilmente su abrupto retiro del FMI.

    Según The Financial Times (29-06-07), su retiro precipitado pone en tela de juicio las reformas para una nueva formulación de accionistas y la recomposición de cuotas y votos, así como la venta y reinversión de las tenencias en oro. Suena muy técnico para abandonar el barco financiero en medio de las turbulencias.

  15. Alfredo Jalife-Rahme dice:

    No todas las ratas ni los ratos son iguales. A muy pocos les quita el sueño la presencia coreográfica de Gurría, totalmente irrelevante para la salud financiera global, lo cual no es para nada el caso del aznarista Rato, quien cesará de dirigir al moribundo FMI que ha sido expulsado a patadas de Sudamérica y que padece severos problemas de credibilidad en el Oriente Lejano, con la notable excepción mundial del “México neoliberal”, donde colocó a su ex empleado Agustín Carstens al mando de las finanzas públicas con mentalidad privada.

    Las funciones de la OCDE, el “club de los ricos”, salvo sus excelentes estadísticas donde el “México neoliberal” aparece en el último lugar casi en todos los rubros (lo que representa una erogación abusiva de los impuestos y exige su abandono perentorio), son inespecíficamente indefinidas, y su operatividad quedó en entredicho cuando intentó incrustar de contrabando al infame AMI (Acuerdo Multilateral de Inversiones) que concedía poderes supraconstitucionales a la banca israelí-anglosajona.
    No pasaría absolutamente nada si se aboliera a la OCDE. Al contrario, se ahorrarían para mejores fines las fortunas devengadas por su parasitaria burocracia en la que el “México neoliberal” (en particular, los embajadores foxianos-martianos) ha brillado por sus excesos despilfarradores y su pequeñez cerebral. Ahora con el hiperquinético Gurría, la OCDE se ha entrometido hasta en la polémica reforma fiscal aplicada por Carstens para beneficio último de Estados Unidos.

    ¿Le costaron su puesto al aznarista Rato sus retos a China, a quien, más allá de sus prerrogativas, el FMI exige la revaluación del yuan?

    La desproporcionada crítica a China fue un acto suicida de Rato, poseído “ofertista fiscal” quien sucumbió a sus reflejos aznaristas y probablemente no leyó el “reporte Meltzer” del Congreso estadunidense que propone desde hace siete años la extinción del FMI, el cual, por cierto, posee en capital alrededor de 10 por ciento de las reservas de divisas de China.

  16. Alfredo Jalife-Rahme dice:

    Ya alertábamos involuntaria y premonitoriamente: “Entre el martillo del BIP y el yunque del FMI -simultáneamente en manos del Partido Popular español y el Aznarstán-, buscan echar la culpa a China por el inminente estallido de las burbujas que legó Alan Greenspan, el mago malhadado y malvado”.

    Dejaremos de lado el halo de corrupción genética que persigue al aznarista Rato y que parece ser la tónica en los organismos internacionales desde Wolfowitz hasta Gurría, cuando en 1967 su padre, tío y hermano Ramón (¡tutta la famiglia!) fueron sentenciados a ser encarcelados debido a los capitales escondidos de sus empresas en una cuenta clandestina en Suiza.

    Cuando se posee una casa de vidrio no se suele arrojar piedras a los demás, como reza el proverbio árabe, que por lo menos deben conocer en Andalucía. No son los mejores momentos de la “España neoliberal”, a punto de ser azotada por su especulación inmobiliaria, por andar arrojando piedras a los mejor pertrechados financieramente, como China.

    Quizá Rato ignore que existe desde hace dos años una “relación estratégica” entre China y España. Sus unilaterales incontinencias verbales ultrajaron a China y no es azaroso que luego el rey Juan Carlos haya aparecido en el país injuriado donde después de varios días solamente había sido recibido por funcionarios menores. ¿Tendrá el mandarín Hu Jintao su agenda disponible para recibir al rey español?

    Los españoles del Partido Popular parecen haber sucumbido al síndrome de iracunda misantropía unilateral del foxiano Castañeda Gutman, el peor canciller en la historia de México, quien se querelló deliberadamente con la mayor parte de los países de Latinoamérica para arrojar al “México neoliberal” a las garras texanas con muralla de por medio.

  17. Alfredo Jalife-Rahme dice:

    Las provocaciones que Aznar López, el ex jefe de gobierno español, regurgitó en la sede del PAN infeudado por el fundamentalismo medieval de El Yunque, tuvieron repercusiones con la vigorosa réplica de la embajada de Irán y el lamentable atentado selectivo contra los mercenarios colombianos del ejército español que integra la misión de paz (sic) de la ONU en Líbano sur.

    La agencia china Xinhua (26-06-07) revela que de los mil 100 soldados españoles estacionados en Líbano sur, 120 provienen de Colombia, Ecuador y Bolivia. Del total de 78 mil soldados españoles, 4 mil 300 son mercenarios de Latinoamérica (5.5 por ciento): colombianos, ecuatorianos, venezolanos, bolivianos, peruanos, dominicanos y argentinos. ¡Qué bonito!

    El problema de las bravatas sicóticas de los desorbitados Aznar y Fox es que carecen de los recursos, ya no se diga los ejércitos, para ejecutar sus sueños guajiros de una neocruzada antislámica en Aznarstán, cuando el mismo Baby Bush, el verdadero tutor de ambos, pide auxilio para huir de Irak.

    El reto del aznarista Rato a China es más grave porque el horno no está para bollos en el delicado entorno financiero global y se olvidó que representa una pieza desechable. ¿Sacrifica Estados Unidos al desechable Rato en el FMI mediante el trueque por Robert Zoellick, entronizado en el Banco Mundial (BM) para suplir al corrupto Paul Dundes Wolfowitz? ¿Mejorará ahora el proceso de (s)elección en el FMI que reclama el G-20 y que no se pudo efectuar con la imposición tiránica en el BM del neoconservador bélico y neoliberal mercantilista Zoellick? Lo sabremos al rato.

  18. Ioputa dice:

    “Pero La Vanguardia no es imparcial, sólo hay que leer las colaboraciones habituales del abyecto Joaquim Ibarz, un tipo que sin duda está a sueldo de Washington.”

    Como ya he dicho antes, NINGÚN medio es totalmente imparcial, ni debe serlo (porque la imparcialidad completa es imposible y porque en ciertos temas esenciales hay que saber tomar partido), pero al mismo tiempo ha de intentar ser lo más imparcial posible. La Vanguardia es el único, o uno de los poquísimos, medios españoles que a mi entender reúne esas características.

    Evidentemente, siempre habrá firmas que sean más sectarias, que tiren descaradamente más para un lado o para otro, pero es que eso forma parte del ejercicio de la pluralidad.

    Estoy de acuerdo contigo en que La Vanguardia carece de esa arrogancia que sí exhiben con completo desparpajo otros medios. De hecho, para mí esa humildad está directamente relacionada con su imparcialidad (que nunca es posible ni deseable en su totalidad, insisto).

  19. Anónimo dice:

    Don royo: la Razón(la de Heráclito) se ha expresado a través de sus palabras.

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