jueves.pngNo sé si ustedes recordarán que hace un par de años me dirigí al Fiscal General del Estado para advertirle que el periodista estrella de la cadena radiofónica de los obispos subvencionados, don Federico Jiménez Losantos, estaba acusando al Rey por escrito y con publicidad de participar en un golpe de estado junto al Presidente del Gobierno. Es un delito muy grave acusar al Rey de preparar un golpe de Estado. El señor Fiscal no se ha dignado ni a responderme ni a tomar cartas en el asunto. Los obispos y sus mandados pueden delinquir tranquilamente. La ley no va con ellos. Como mucho, sus delitos son desagradables “accidentes”.

Pues bien, esta misma tarde, por iniciativa de la fiscalía, el juez-estrella Del Olmo ha ordenado el secuestro de la última edición de El Jueves como consecuencia de una caricatura de los Príncipes de Asturias. ¿Qué diferencia de trato, no? A mí, la caricatura me parece muy graciosa, y además, creo que se trata de una crítica política legítima y acertada: contra una Casa Real cuya utilidad social cada día está menos clara, porque cada día lleva una vida más alejada de la de la ciudadanía española a la que se supone que sirven, con largos periodos de descanso, con un exhibicionismo realmente grosero de su nivel de vida, con cacerías de osos borrachos en compañía de criminales como Vladimir Putin

Venga... meta ruido por ahí