El otro día reseñé algunas de las respuestas que sobre Público -el nuevo diario que, previsiblemente, estará en los quioscos el próximo miércoles- dio Nacho Escolar, su director, a los lectores de su blog. Lo hice bajo un título en forma de pregunta: “¿Será Público el diario que llevamos años esperando?“. Tal pregunta suscitó algunos comentarios que, a su vez me provocaron algunas reflexiones: ¿Cómo debe ser Público para ser el periódico que llevamos años esperando?

Hubo dos tipos de comentarios en el citado post. Por una parte, don Berlin Smith, desde la derecha, confundiendo sin duda ser de izquierdas con ser monje cartujo, aducía -en un tono un poco prepotente, como riéndose de los que por allí estábamos dejando ver nuestras ideas- que el nuevo periódico no es más que parte de un entramado empresarial, que, como todos los entramados empresariales que comercian con la comunicación, con las ideas, con la actualidad, tiene relaciones especialmente buenas o especialmente malas con el gobierno de turno, y que utilizará su capacidad de influencia para que el gobierno de turno se mueva en favor de sus intereses comerciales en cada momento. Tampoco se le escapa al perspicaz don Berlin que el nuevo periódico forma parte de un entramado empresarial que ahora mismo está enfrentado con PRISA en lo que se ha dado en llamar la segunda guerra del fútbol, causando al grupo de los Polanco lo que el ex-presidente del Gobierno Felipe González ha dado en llamar “daños colaterales por fuego amigo“, que tiene guasa la cosa. Es curioso como un expresidente del gobierno -al que se tiene que suponer identificado con los altos intereses del estado y no con los de una empresa privada- habla sin complejos, pero con gran desfachatez- identificándose claramente con el punto de vista de una de las partes en conflicto que demanda -con malas artes incluidas- que el Gobierno intervenga en el conflicto para satisfacer sus intereses, como ha hecho siempre, o como hizo, al menos en tiempos de Felipe González. Pero dejemos ese tema, que ese es otro cantar…

Olvida don Berlin una cosa, y es ésta que los lectores no somos idiotas. Ni siquiera los lectores de izquierdas. Es decir, que somos perfectamente conscientes de que los periódicos, las emisoras de televisión, los medios de comunicación en general, son parte de algo más, o como mínimo, tienen un propietario que tiene a su vez sus intereses. Y como no somos idiotas, pues siempre tenemos en la cabeza esas cosas y sabemos que, según qué temas se estén tratando, pues le damos más o menos credibilidad. Porque nosotros también hemos leído a Chomsky.

Pero dejemos este tema, propuesto por don Berlin, y del que no estaríamos hablando si el nacimiento del nuevo periódico no estuviera enmarcado en el contexto de la guerra del fútbol entre Mediapro -propietaria de la cabecera- y Sogecable -que exige que se le mantenga su estatus de amigo exclusivo del Gobierno- y ocupémonos de algunas de las cuestiones suscitadas por otros comentaristas en el post al que me he referido más arriba. ¿En qué consiste, para un periódico, ser de izquierdas? Evidentemente, no en ser revolucionario, ni en sumarse a campaña alguna, ya que eso supondría una entrada en barrena del periódico y su quiebra, ya que sería abandonado incluso por sus accionistas. En el panorama político y periodístico actual no es muy complicado ser de izquierdas, porque bastaría para ello hacer algunas cosillas que no hacen los periódicos que se publican ahora mismo:

  • Abandonar el bipartidismo, es decir, no silenciar de manera sistemática las iniciativas y las posiciones del resto de los partidos políticos que no son el PP y el PSOE y, con suerte, los nacionalistas vascos, gallegos y catalanes. Y Batasuna, que sale mucho más de lo que le corresponde.
  • Asumir que la política no la hacen sólo los políticos, que hay una gran cantidad de ciudadanos implicados en movimientos sociales, reivindicativos o de cualquier otro tipo, cuya actividad afecta a mucha gente, pero que no cuentan con gabinetes de comunicacion y prensa que les gestione su presencia en los medios. Poner el ojo informativo en este asunto y arrinconar en breves y sueltos las notas de prensa de partidos e instituciones sería una buena iniciativa para un periódico que dice ser de izquierdas.
  • Cambiar el punto de vista, la forma de tratar ciertos temas que afectan a muchos ciudadanos y ciudadanas, como la vivienda, las políticas económicas y fiscales, el paro, la precariedad laboral, los accidentes de trabajo, que deben dejar de considerarse sucesos…
  • Abandonar el dictado de lo políticamente correcto -y de los intereses comerciales- a la hora de tratar la política exterior.
  • Abandonar la autocensura cuando se habla de la monarquía.

En definitiva, hacer un periódico de izquierdas es hacer un periódico que hable a la gente y no a los políticos, y que lo haga con un lenguaje, con unos formatos y con unos códigos de hoy, y no con los del siglo XIX, que son los que imperan aún en el periodismo español.

Pues todo esto, y muchas otras cosas que probablemente se me quedan en el tintero, es lo que han dicho que van a hacer los promotores de Público, cuyo director, Nacho Escolar, supongo que consciente de la significación que tiene lo que publique en su blog quien ya no es un simple ciudadano, sino el director de un nuevo periódico presuntamente progresista, de tirada nacional en el que tiene puesto el ojo todos los buitres de España, ha publicado hoy mismo este post y ayer este otro. Ambos posts -que no hablan sobre Público- ponen de manifiesto qué tipo de periódico es que el va a dirigir Escolar y con qué criterio se va a seleccionar y se va a tratar la información.

Y a mí me gusta.

Tagged with →