CortexPues verán, hoy les voy a a sacar de su error. Como todos los días, por otra parte, que por eso me leen ustedes con frecuencia regular e interés inusitado. Usted, a buen seguro, había pensado que la educación recta y apegada al dogma católico que le dio su señor padre, a pesar de las tendencias quizás un poco excesivamente permisivas de su señora madre, es lo que ha conformado su actual forma de pensar y el apego a los valores tradicionales de que hace gala cada domingo entre la misa de una y el aperitivo; o quizás pensaba usted que su señora madre, una hippy cuyos dedos se prolongaban en cuerdas de guitarra, y de cuya garganta salían convenientemente desafinadas las canciones de Joan Baez y de Paco Ibañez, ha sido el poderoso influjo que ha hecho de usted un zapaterista de pro. O que la reacción contra el comportamiento intransigente de sus hermanos, que acudieron a la Plaza de Oriente aquel mes de octubre del 75 a vituperar a la comunidad internacional –que si a nosotros nos honra, a ellos les envilece– y a reclamar ante el mismísimo Caudillo, en estado precadavérico y en pleno proceso de momificación preventiva, fusilamientos cautelares de al menos siete rojos al mes, es lo que le ha convertido en un apátrida anarquizante y enemigo de toda forma de estado, incluyendo el gaseoso. Pues se equivocan. El responsable de su posición política en el mundo es nada más y nada menos su córtex cingulado anterior, algo que hasta la hora de comer, yo, desde luego, ni siquiera sabía que existía.

Sí, como lo oyen. O mejor, como lo leen. Usted es de derechas o de izquierdas, pero ello no se debe a su educación, ni a los libros que ha leído, ni a las conversaciones que ha tenido con sus amigos, ni a que Aznar sea un traidor y un felón y Zapatero un rompespañas. No, no, no. Se debe a algo tan arbitrario y prosaico como que su córtex cingulado anterior se active más o menos. El córtex ese es una zona del cerebro que se activa cuando intentamos resolver situaciones de conflicto. Al parecer, y según han descubierto unos pollos que deben tener razón, porque trabajan de científicos para la Universidad de Nueva York, los que somos así como yo, un poco rojillos y tal -liberales que dicen los norteamericanos- mostramos una mayor actividad neuronal en el cortex ese en situaciones conflictivas. Los conservadores -fachas, que decimos por aquí, para entendernos- se muestran en cambio menos flexibles en aquellas circunstancias en que se requiere cambiar un hábito , “incluso si han recibido instrucciones para ello“, según he leído en El País, mi diario de referencia hasta que salga ese otro que andamos todos esperando como agua de mayo.

Vamos, que los de Nueva York han descubierto algo que ya sabíamos todos: que los de derechas son unos cabezas cuadradas incapaces de abandonar sus prejuicios, mientras que los de izquierdas tenemos una mente abierta, una gran capacidad para resolver conflictos y estamos a salvo de los prejuicios. Además, no engordamos y sólopecamos de pensamiento y de obra, pero no de omisión. Yo, la verdad es que me alegro de saberlo, y aviso a tirios y a troyanos, pero sobre todo a tirios -que ya sabemos que no les funciona el córtex angulado anterior- que no conviene dudar de este descubrimiento científico, porque ha sido publicado en la prestigiosa revista Nature Neuroscience, esa que todos tenemos en nuestra mesilla, junto a la Biblia, el transistor y el vasito para la dentadura.

Pues eso quería decirles yo hoy. Al final, va a tener razón un amigo mío que tuvo un leve ataque cerebral, y mientras le trasladaban al hospital advirtió a su señora esposa: “Si me hago de derechas o del Madrid, es que he salido muy mal de esto“. Intuía, sin duda, mi buen amigo, que algo podía quedar mal encajado en su córtex angulado anterior.

¡Ea! ¿qué me dicen?

Tagged with →