Ensayo de la nueva bomba de vacío realizado por RusiaEstamos de enhorabuena. Estos días nos hemos enterado por vías diferentes de noticias que tienen un punto en común: los grandes desalmados del planeta tienen su corazoncito. Es conmovedor. George Busch, ese borrachín de Nueva Inglaterra al que daddy compró un equipo de béisbol de Texas para que entretuviera su insultante ociosidad, que cuando llegó a Gobernador del estado entretenía sus noches de insomnio electrocutando negros de manera compulsiva; ese presunto delincuente internacional que ordenó la invasión de Irak que tantos muertos y tanto dolor a propios y extraños causa aún cada día, y de la que su país todavía no sabe cómo salir; ese hombre llora como consecuencia de las obligaciones que le impone su cargo. Y es que matar, lo que se dice matar, pues mata, pero lo hace a regañadientes, como descontento y de mala gana, el hombre. Y, claro, llora.

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