Yo ya tenía mucho trabajo censurándome a mi mismo. El otro día, sin ir más lejos, estuve a punto de criticar al Conde Lecquio porque coincidí con él en un aeropuerto y sufrí su mala educación. Pero después me acordé que el ex de la Obregón está en la línea de sucesión de la Corona y que, por tanto, me podían meter entre rejas si se me iba la mano. Otro día quería escribir un post muy divertido, una especie de comedia breve en la que participan personajes como Bárbara Rey, el hijo de la Sartorius y un oso ruso ciego de vodka. Pero cuando estaba a punto de enviar el post me dio un ataque de sensatez y lo envié a la papelera de reciclaje. Cohibido por la autocensura, este blog que pretendía ser un híbrido entre Ajoblanco y Makoki ha acabado siendo un mix entre Súperpop y Los Lunnies.

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