Lucha de clases en La Gran Vía

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Les dejo en ASM TV, que cambia ligeramente su forma de funcionamiento, dos numeros de La Gan Vía, esa maravillosa pieza del género chico compuesta por el maestro Chueca, de cuyos textos podían muy bien aprender los autores de hoy, muchos de los cuales desprecian, haciendo gala de gran ignorancia y soberbia, nuestra zarzuela. La Menegilda y Doña Virtudes se baten en este duelo de tangos. Ustedes decidirán quién tiene razón.

11 Responses to "Lucha de clases en La Gran Vía"
  1. No soy amante de la ópera, aunque siento un profundo aprecio y devoción por las obras corales de Bach, empezando por la Pasión según San Mateo, y admiro sobremanera las creaciones de W.A. Mozart, con su Requiem a la cabeza, óperas en ocasiones faltas de rofundidad espiritual pero repletas genio a raudales. Antes de todo eso, también me deleita Monteverdi y sus “Visperas de la santísima virgen”… ¡ah, ese “magnificat”!… o el primer movimiento del Gloria de Vivaldi, una debilidad entre tanta sobrenaturalidad, y que decir del Stabat Mater de Pergolesi, otra maravilla indescriptible. Reconozco gran valor y admiro algunas óperas sueltas como Alcina de Haendel y otras obras corales, fundamentalmente barrocas.

    Pero cuando llegamos a la ópera que casi todo el mundo tiene en mente me entra el aburrimiento y la desidia. No puedo con Verdi, puro pop de consumo fácil aunque respeto profundamente a Wagner, al que no obstante aparco porque no lo conozco suficientemente. La mayoría de óperas que más se estilan no me gustan. Me cargan la cabeza. Cuando uno se ha educado escuchando arias como “Erbarme Dich Mein Gott”, sublimes creaciones poco menos que sobrenaturales, no puede postrarse ante rigoletos u otras farándulas excesivamente popularizadas. Eso sí, tengo en un lugar preferente de mis estimaciones el Interrmezzo de la Cavalleria Rusticana de Masagni, una verdadera maravilla que me enerva de solo escucharla. El resto de la ópera no me dice nada y aquello que no conozco me crea dudas, y pereza. Por ese intermezzo de Masagni, eso sí, pagaría la entrada. Entraría para ecucharlo y saldría educadamente, que duermo mejor en mi cama.

    Vistas así las cosas, ante mi distanciamiento de la ópera, más vale que no diga ni mu de la Zarzuela, o alguien se podría sentir ofendido.

  2. Don Lucién. por resumir: opino justo lo contrario de lo que ha dicho usted en su comentario, casi punto por punto.

    ¡Viva Emmanuelle Rei De Italia!

    Y Wagner es un coñazo para intelectuales pasados de rosca.

  3. Pedro Pelija dice:

    Coñe, pues yo diría que ni tanto ni tan calvo.

    La ópera, así a grosso modo, diríamos que me cansa más que me deleita. Pero, claro, las óperas son muy largas y algunas arias, por ejemplo, son de puro orgasmo. Trago el 70 % de coñazo y diálogos musicados a duras penas, por escuchar auténticas maravillas.

    De las obras que nombra Lucien, me quedo con casi todo. Y ya tiene cojones que de las mejores músicas que se puedan oir muchísimas sean inspiradas por la maldita religión católica (bueno, pasa igual con la pintura, escultura, arquitectura). Al fin habrá que reconocer que esa aberración ha tenido alguna cosa buena.

    Pero nen, la zarzuela me gusta casi que bastante, por no decir que muy mucho. Y me gusta porque me es próxima, la entiendo, no es pretenciosa, es graciosa, es “pueblerina” en su mayoría y además, bien cantada y tocada, no creo que desmerezaca de muchas óperas.

    (Claro, que yo soy de los que se tronchan con las pelis de Paco Martínez Soria) Sí, sí tambien me gustan el Acorazadp Potemkim y Ciudadano Kane. Pero… como decíamos a las niñas, cuando en mi primera adolescencia nos lanzábamos más de la cuenta: *Lo cortés no quita lo “caliente”*.

    PD Please no me llamen machista. ¡Qué éramos niños, y más inocentes que Pinocho!

  4. Ah, don Pelija, es que con don Paco Martínez Soria yo me río mucho también. Y no me duelen prendas al decir que las otras dos películas que usted ha señalado antes no tienen el más mínimo interés.

  5. FELICIDAD dice:

    Yo no elijo entre ópera y zarzuela y no comprendo por que habría que hacerlo. Son dos magníficas manifestaciones de la más sublime y pura de las artes:¡¡¡La Música!!!
    Alfredo Kraus uno de los más insignes tenores del mundo cantó muchas zarzuelas. ¿Qué tal la romanza de Fernando en Doña Francisquita?
    Mi padre me dormía cantándome romanzas de zarzuela(cuantos años ya) y yo,ilusa de mi, a los 11 años trataba de imitar a Renata Tebaldi( creo que era ella aunque quien mejor ha cantado Norma ha sido M. Caballé)cantando “CASTA DIVA” de Norma,ópera de B. Bellini.
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    Y aunque ésto vaya de zarzuela( a mi “LA GRAN VIA” como tantas zarzuelas me encanta) ya que alguien menciona “Acorazado Potemkim” y “Ciudadano Kane”, diré que las dos son de obligada visión para los amantes del cine como Arte; ninguna falta en cualquier curso que se haga sobre CINE.
    Recuerdo una Noche Vieja,mi amiga Mati compañera de tantas cosas entre ellas de los Cine Forum de los Kotskas y de la Universidad de Cantabria en los 70, me llamó por teléfono para felicitarme el año entrante a las 9 de la noche, y casi nos dieron las uvas hablando de “Ciudadano Kane”,la objetividad ,la subjetividad,….. y más cosas que plantea esa gran película. Y todo ello porque yo se había regalado a alguien que me dijo que no la había entendido y que le había parecido un “coñazo”.
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    Y……….. si algún sábado que estamos en casa,mi marido se pone a ver un peliculilla de CINE de Barrio con el Paco M. Soria, yo me auto destierro a un punto de la casa donde no me lleguen los berridos de ese mal actor interpretando casposos guiones de dudoso humor.

  6. Jorge F. dice:

    Disiento totalmente. La opera italiana me cansa a los 10 minutos y Wagner me parece sublime. Y con lo del cine, no digamos.

  7. Ah, señores, me congratula su buen gusto, aunque como ha quedado claro disentimos, especialmente con Don Ricardo como se ha comprobado. Me ha gustado la comparación que ha hecho Don Pedro entre el cine patrio más rancio y la Zarzuela. Lamento no poder evitar pensar que ante la zarzuela tengo ante mí puro folclorismo, y nunca me ha emocionado el folclorismo. No esconderemos que la Zarzuela posee momentos de gran belleza, pero yo siento la música como un arte y no como un proceso de identificación más o menos costumbrista Me importa un bledo si la he mamado desde pequeño: yo busco una emoción que traspase fornteras, que sea universal y que supere innecesarios localismos. La zarzuela es un arte muy localista y ponerse a comparar la sobrenaturalidad de JS Bach con cualquier Zazuela suena a poco menos que a broma. Esto no significa que no se pueda defender al género patrio, como hace Dn Ricardo, pero cada cual en su sitio. Eso sí, por ejemplo, yo me río mucho con algunas películas de Paco Martínez Soria, uno de los protagonistas más aclamados de un cine que, no obstante, buscaba la alienación de la sociedad bajo el yugo fascista, un cine de vocación estupidizante, consecuencia de una época más que lamentable, una época sin libertad. Y aun y así nos reímos. Eso sí, como actor admirable, Jose Luis López Vázquez, a mi juicio uno de los mejores que mis ojos han vist, y eso que trabajo en multitud de bazofias.

    Y sobre Acorazados o Ciudadanos Kane, poca broma. ¿Que no tienen el más mínimo interés? ¿Le gusta el cine, Don Ricardo? ¿HA oído la expresión “obra maestra” alguna vez? Se utiliza mucho, a veces demasiado. Esas dos películas, en cambio, son justas merecedoras de ese calificativo. Son obras maestras (absolutas) porque han servido de ejemplo, de guía, de faro, para todo el cine que más tarde se ha conocido. Ésas y otras, claro. ¿El más mínimo interés? Jejeje, pues yo diría que tienen tanto interés en la historia del cine como Bch o Mozart lo tienen en la de la música. Menos que mínimo, sin duda.

    Volviendo a lo que debatíamos sobre la ópera, la zarzuela o la música, lo de las obras que mencioné en mi primera intervención no es una cuestión de elitismo, es una cuestión de belleza, de perfección musical, casi matemática pero con un punto de inspiración sublime que le anula cualquier atisbo de rigidez. El verdadero elitismo se produce en las catedrales donde se ritualiza la exibición de cierto status tanto social como intelectual bajo la excusa de la lírica, status tan ficticio como acartonado. Recomiendo en este sentido un libro de A. Baricco que se titula “El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin”. Deberían leerlo todos los aficionados a la ópera, a la música clásica en general y, seguramente, los aficionados a la zarzuela. Un libro contra la fosilización del mercado musical, un libro contra la ritualización repleta de naftalina que se esconde tras los Liceos, Teatros Reales, Fenices o Scalas.

  8. Simio dice:

    Pues Pedro, ya son dos cosa buenas. La musica y la cerveza paulanner.

  9. Pedro Pelija dice:

    Cierto que el mensaje de las películas de D. Paco no es muy constructivo casi nunca. Y que en el tiempo que hizo su cine era el que era. Pero me encantan por que me río con él, con sus ocurrencias, con sus salidas. Y me encanta reir. Si les digo que más de un sábado me he tragado cine de barrio con películas de este hombre y otros ¿qué me dirán? Pues sí. Puedo llegar a ser muy hortera. Pero es que yo sí me emociono con el florclore {Y creo que he dado muestras de que no soy nacionalista en el sentido que ya sabemos (lo digo por si acaso)}, pero me apasiona el flamenco que sí yo he mamado desde pequeño, pues mi padre cantaba (jondo ¡eh!, no estas mariconadas de “nuevo flamenco”), me gusta la zarzuela (y hasta puede emocionarme) y me en-can-tan muchos pasodobles, la jota, la sardana (no tanto el baile, que lo encuentro muy “matemático”) pero sí la música, etc. Porque creo que la música no es algo aséptico. Provoca emociones desde muy adentro y remueve posos que uno no sabe porqué están ahí los siente tan propios. Tal vez era el sonido que sentía ya cuando en el útero materno iba por las calles, o su madre escuchaba la radio y cantaba mientras tendía la ropa. Y mi madre no cantaba jazz, lo siento. Educándome aprendí a escuchar y gustar de Bach. Pero para la Niña de los peines, no precisé de ninguna preparación. Me da en las tripas.

    Lo de Martínez Soria es genial, lleno de gracia y frescura y sí, en un tiempo de tristeza. Pero es otra cosa que el enano usara eso para atontar al personal. Estoy de acuerdo con eso. Pero ya dije que lo cortés …

    Otra cosa son las aberraciones de Esteso y Pajares, por ejemplo. Es infinitamente más rancio y no tiene gracia por nigún lado.

    Y D. Ricardo, creo que se ha pasado un pelín con lo de “ni el más mínimo interés”. No sea usted tan bruto y reconozcales alguno, hombre.

    Y respecto a la lucha de clases de los videos. Ni las señoras eran tan bordes, ni las criadas tan pícaras, claro.

  10. Don Lucién, varias cosas:

    1.- Encienda el detector de ironía y úselo adecuadamente.

    2.- Efectivamente, el cine no me gusta demasiado. No dudo de que esas dos películas que usted dice son obras maestras, pero como a mí no me gusta el cine, pues prefiero las pelis a las películas.

    3.- En cuanto a la opera y la zarzuela, pues se equivoca usted mucho. Al margen de definiciones académicas, en las cuales no entran muchas de las obras y piezas que señala usted en su primera intervención, la ópera es un género puramente decimonónico, que tiene su esplendor -estoy dando mi opinión, no sentando cátedra- durante el siglo XIX y el primer cuarto del XX, y que debe este esplendor precisamente a los nacionalismos revolucionarios y liberales de aquellos momentos. No en vano, los dos grandes representantes son Wagner y Verdi, y representan a las dos naciones que durante el siglo XIX crean estados unitarios. Y si no le inetresa el impulso localista, como señala en su intervención, pues quizás se debería usted replantear el asunto entre Wagner y Verdi, puesto que como sabrá usted, las óperas de Verdi se basan en referencias históricas, culturales y literarias europeas, mientras que Wagner se compone óperas que tratan, fundamentalmente de la mitología teutónica.

    Ello, por no hablar de lo puramente musical. En mi opinión, Wagner es un auténtico tostón, que puede tener momentos brillantes perdidos en óperas que, por lo general son pretnciosas musicalmente hablando. Las óperas de Verdi se pueden escuchar de principio a fín sin un ápice de aburrimiento, porque son brillantes en su conjunto. Eso por no hablar de Puccini.

    Verdi, Puccini, la ópera italiana, son populares hoy en día. En mi opinión, la música y la ópera no deben ser géneros elitistas o minoritarios, sino populares. Por eso me cuesta contraargumentarle don Lucién. Creo que ese argumento que usted da opera en contra de sus intereses: por alguna razón hoy aún se escuchan las óperas completas de Verdi, a Puccini, a Rossini, a Bellini… y en cambio de Wagner se han popularizado sólo fragmentos -generalmente instrumentales- y sus óperas completas las escucha una minoría sólo para una que cabe en el Festpielhaus.

    4.- Y en cuanto a la zarzuela, pues mire usted, la zarzuela, como la ópera, tiene su momento de explendor también durante la segunda mitad del XIX y el primer cuarto del XX. Trata temas populares, como ocurre en la ópera italiana, y tuvo la mala suerte de competir con algunos genios en pleno proceso creativos, como los señalados en los apartados anteriores. Es evidente que la calidad musical de la zarzuela española -salvo piezas y casos concretos- no es la misma que la de sus contemporáneas italiana y alemana, pero ello no le resta valor. La zarzuela se interpreta aún hoy, y se escucha, y no es más localista que eso que alguien ha citado como sublime, como es la ópera de Wagner.

  11. Por cierto, qué ilusión: ¿la vamos a liar por esto?

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