Ahí, en la columna de la derecha, tienen ustedes la encuesta sobre Cuba, y pueden seguir votando. Les traigo, para que se documenten y para que se entretengan, y sobre todo, porque me da la gana, que para eso este es mi blog, dos interesantísimas intervenciones que se han producido en este hilo de Menéame. La primera de ellas, firmada por MaraudeR, sostiene que en Cuba hay un sistema de elecciones y lo compara con el español. Le responde Konnen, un cubano recordándole que todo sobre el papel cuadra, pero que la práctica no es tan democrática. A ambos les falta un poco de autojustificación, como si temieran todo tipo de ataques por defender lo que piensan, pero oigan, es que es así como está el patio.

En Cuba hay dos tipos de elecciones. Cada dos años y medio se eligen a delegados y delegadas a las asambleas municipales y cada cinco hay tanto elecciones provinciales como generales

www.librexpresion.org/elecciones-en-cuba

Me voy anticipando a las evidentes respuestas, todas efectuadas sin leerse el artículo enlazado, por supuesto:

“¡Franco también tenía elecciones!”

La democracia orgánica de Franco no se parece en nada a las elecciones en Cuba. Entre otras cosas en Cuba el voto de todo hijo de vecino vale lo mismo, en la democracia orgánica de Franco el voto de un alcalde valía lo mismo que el de toooodos los habitantes de ese municipio. Al que le interese saber, que se informe, al que no, que se quede en el tópico.

“¡Pero en Cuba hay Partido Único y ningún otro puede presentarse a las elecciones!”
De hecho a las elecciones en Cuba no se presenta ni el Partido único (PCC) porque no es un partido electoral.

En
Cuba se vota directamente a los candidatos, lo cual no puede decirse que sea un defecto democrático comparado con votar a listas cerradas de partidos como se hace en España, por ejemplo. De hecho para muchas personas tiene más de virtud que de defecto, habida cuenta de que a menudo en los foros españoles aparecen multitud de personas que desencantadas con los partidos abogan por un sistema de listas abiertas que permita votar directamente a candidatos. Como en Cuba.

“¡Pero a Castro no lo ha elegido nadie!”

A Castro se le elige por sufragio indirecto, exactamente igual que se elige en España al presidente y a diferencia de lo que ocurre en España con el cargo de Rey, que a ese sí que no se le elige mediante sufragio alguno (bueno… ¿sufragio divino?…).

“¡Pero en Cuba no hay separación de poderes!”

Estamos hablando de elecciones, porque aquí se ha dicho que en Cuba no hay elecciones. Podemos abrir un nuevo debate sobre esto -e invitar a Garzón, que sabe de estas cosas- pero primero convendría aclarar lo de las elecciones. ¿Ha quedado claro que en Cuba hay elecciones?

“¡Maldito comunista!” o “¡Vete a Cuba, cabrón!” o “¡ROJO HIJO DE PUTA!” y otros en la misma linea repito:

Estamos hablando de elecciones, no sobre mis múltiples y humanos defectos y/o virtudes o sobre mi familia, así que a ver si nos centramos.

Responde Konnen:

Vamos a ver viejo porque yo creo que tú te has tomado demasiado a pecho tres artículos que has leido. Yo soy cubano y vivi en Cuba treinta y tantos años antes de salir de allí. Por tanto participé en unas cuantas elecciones. ¡Nadie niega que en Cuba no haya elecciones, sino que las elecciones son una farsa! Dice un dicho (no se si cubano): El papel aguanta todo lo que le pongan. Paso a explicarte un poco las cosas que vi en el terreno (no me las dijo un periodista o me las sopló la CIA).

  • El ciudadano común que va a votar (y en Cuba casi todo el mundo vota) lo hace bajo una presión psicológica muy grande. No ir a votar repercute inmediatamente en pérdidas de posibilidades para encontrar un trabajo o perder la universidad. En Cuba puedes ser expulsado de la Universidad por no votar. En mi Universidad, donde estudié había un cartel que decía: La Universidad es para los revolucionarios y vi unos cuantos compañeros míos ser expulsados por “no ser revolucionarios”.
  • El partido no elige… como institución, lo que no quiere decir que no propongan sus miembros con una estrategia bien trazada. Un ejemplo, en unas elecciones allá por los años 90 Silvio Rodríguez que vive en La Habana aparecía en la boleta de un pueblo en el centro del país (que no había visitado jamás). ¿Cómo pudo llegar hasta allí su nombre? Alguien declaró sin el más mínimo pudor en TV que hay gente que debe estar! Pero y yo te pregunto ¿no son los delegados representantes del pueblo? ¿No sería más útil para ese pueblo proponer a un conciudadano?
  • Analizando la boleta no existe ni el voto en contra ni la abstención. Tienes que votar y punto. Supongamos que 10 personas tienen derecho al voto. 1 no se presenta, una anula la boleta popr error, otra la anula concientemente, otra escribe la palabra NO sobre todos los candidatos. los otros 6 marcan una cruz en cualquiera de los candidatos ¿Resultado? 100% de votos (cuatro votos son “desaparecidos”). Usa la lógica, no puede ser que una masa de 4 millones de votantes siempre vote por unanimidad durante medio siglo. ¡No es posible!
  • El punto más importante es que la Asamble Nacional no la toma en cuenta ni Dios. El verdadero poder en Cuba no está en esa Asamblea sino en Fidel Castro Ruz quien decide si entramos en la guerra de Angola, construimos una central atómica o cuantas cervezas puedes tomarte en tu boda (estos ejemplos son reales, no mi invento. Puedes mirar este artículo en el que un cubano de la isla viviendo en la isla deshace toda esa parafernalia (o como se escriba) propagandística que tú has leido con tanto interés: isla12pm.blogspot.com/2007/10/opinin-pblica.html

Por último: Yo se que no te gusta que te digan que vayas a la isla a ver con tus propios ojos la realidad y saques tus propias conclusiones, pero es el único método fiable. Cuando se habla de Cuba las pasiones van a los extremos y te encuentras opiniones tan dispares y opuestas que no pueden ser posible. No basta las Wikipedia (la peor fuente) o cuatro artículos. Ve y habla con el cubano de a pie, mira lo que piensa fuera de la mirada inquisidora de la policía y después con razón podrás “defendernos” o no. Porque lo que haces ahora es defender un sistema que está ahogando a los cubanos. Créeme, no nos ayudas.

(Fíjate que he usado un lenguaje sin ofensas ni referencias personales).

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