Cartas para MoscúVicente Fernández, sindicalista y militante de la izquierda alternativa murciana, me ha hecho llegar a través de una lista de correo esta carta en la que narra las amenazas y coacciones que los partidarios del alcalde del PP y presuntamente corrupto de Totana, Murcia, realizaron el otro día contra su persona.

Estoy amenazado de muerte. Así como suena. Si entras en www.azogue.net verás el escándalo que hay montado sobre la corrupción urbanística en Totana. Ayer pasaron al actual alcalde a prisión provisional hasta el día del juicio. La extrema derecha y la derecha extrema estaban rabiando en el pueblo. Desde bien temprano hubo agresiones a compañeros y compañeras de diversos medios de comunicación. Las declaraciones ante la jueza empezaron a las 7,30 de la mañana. Mi compañera Marcela y yo llegamos a los soportales de los Juzgados de Totana sobre las 18,30 horas, después de resolver varios encuentros familiares. Al llegar, el director de Línea Local (Línea era el nombre del Diario del extinto Movimiento, recuerdo), periódico de extrema derecha nacional-católica, se sitúa tras mi compañera y se deja caer suavemente encima de ella, para provocar que ella, ante la agresión sexual, se fuera. Pero además, la señala con el dedo, ante varia personas nucleadas en torno a un concejal del equipo de Gobierno del PP. Automáticamente, el director fascista se retira y aparecen dos gorilas, que se sitúan junto a ella y la desplazan fuera de la barandilla-apoya brazos, con cierta firmeza. Entonces entro yo en escena, porque le estaba guardando las espaldas pidiéndoles explicaciones y provocando que se fueran. Entonces, una señora que estaba en el grupo junto al concejal de Deportes, Valverde Reina (de estética engominada y bigotillo tardofranquista), comienza a echarnos fotos con su móvil-celular.

Entonces se desata el odio contra todo lo que huela a libertad, desde la óptica totalitaria de la extrema derecha: periodistas, izquierdistas… El grupo de periodistas se concentra junto a un coche de la Guardia Civil, y comienzan los insultos y las amenazas de muerte hacia mi persona. Cuarenta y cinco minutos más tarde, ante el cariz que tomaban los acontecimientos y la evidencia que la jueza iba a utilizar la táctica del desgaste (se esperó a la madrugada para trasladar al alcalde, con la idea que se fuera yendo la gente y no hubiera altercados más graves), la Guardia Civil nos escoltó hacia nuestro vehiculo y nos retiramos.

Cuando llegamos al Cuartel de la Guardia Civil, todas las fuerzas estaban disponibles por si tenían que intervenir en la puerta de los Juzgados y otros estaban con las diligencias de un detenido por malos tratos, que se llevan, según nos informaron unas cuatro horas. Más bien nos aconsejaron que fuéramos esta mañana o al mediodía, con más tranquilidad. Les informamos de la delicada situación y de que si no podían garantizar nuestra seguridad nos buscaríamos la vida.

Bueno, así están las cosas. Un abrazo, desde el Sureste Español. Pásalo.

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