El pasado día 7 de diciembre fueron ahorcados en Japón tres ciudadanos nipones. La noticia es que sabemos sus nombres. Si la pena de muerte es una costumbre siniestra que se da en los países más bárbaros del mundo, en Japón es doblemente siniestra, ya que hasta el pasado día 7 de diciembre, las ejecuciones se hacían en secreto y ni siquiera se publicaba el nombre de los ejecutados. Por alguna razón que se me escapa, el gobierno nipón ha decido romper esa costumbre y dar a conocer el nombre de los reos. No supone un paso adelante en ningún sentido. Simplemente es una curiosidad. Es un paso atrás, sin embargo, el rifirafe que hay, al parecer, entre los políticos nipones, escandalizados no por que en pleno siglo XXI se haya colgado a tres hombres hasta romperles el cuello, causándoles la muerte, y todo ello, en nombre del estado de un país supuestamente democrático, sino porque se hable de ello en el Parlamento. Lo dicho, Japón es un país de mierda, y además, un país hipócrita. Al menos, en Estados Unidos, las autoridades no se avergüenzan de sus tropelía.s

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