Monseñor Rouco, en una manifestación contra el GobiernoPara terminar el año, y para dar el pistoletazo de salida a la pre-campaña electoral, la Iglesia Española pone la guinda a la legislatura 2004-2008, durante la cual ha tenido un comportamiento desleal y antipatriótico hasta límites desconocidos en nuestros días. La Iglesia que ha realizado durante el mandato de Zapatero llamamientos a la desobediencia a las leyes, que se ha pronunciado en contra de los derechos y las aspiraciones de decenas de miles de españoles, la iglesia que ha insultado gravemente a la mitad de los españoles durante estos últimos cuatro años convoca para hoy, a través de la Archidiócesis de Madrid un acto político religioso en la madrileña plaza de Colón, escenario habitual de las manifestaciones que la extrema derecha -PP y AVT- han convocado en los últimos años para combatir, entre otras cosas, la política antiterrorista del Gobierno de la Nación.

Una manifestación que se convoca con el beneplácito del Santo Padre, que desde Roma asegura sentirse “ilusionado” por este encuentro político-religioso que van a celebrar las familias de la derecha radical española en Colón. Esta movilización claramente electoralista del catolicismo ultraconservador español tiene lugar justo cuando concluye una legislatura repleta de gestos con los que el Gobierno para normalizar las relaciones con la Iglesia. Por eso, es muy importante que los partidos de la izquierda española tomen nota para la próxima legislatura.

No se puede dar tratamiento de favor a una confesión religiosa sobre las otras, por mucho que sea mayoritaria. Un estado laico no lo permite. Una cosa es garantizar la libertad de culto y la libertad religiosa, y otra muy distinta, y probablemente contradictoria con ambas libertades, es favorecer a una confesión concreta como se favorece en España a la Iglesia Católica con exenciones fiscales y acuerdos de relación preferente. Los partidos de izquierda deben tomar nota de esta actitud de la Iglesia y si vuelve a conformarse una mayoría parlamentaria progresista, deben tomarse las medidas adecuadas que garanticen la libertad religiosa en nuestro país, sin favoritismos ni tratos preferenciales: hay que denunciar el Concordato con la Santa Sede y acabar con cualquier tipo de privilegio de la Iglesia Católica sobre cualquier otra confesión, como la posibilidad de financiarse a través del IRPF o la vista gorda que hace el Estado sobre la conservación de su patromonio histórico.

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