José Antonio Labordeta

Nacho Abad Andújar
Madrid Sindical

José Antonio Labordeta (Zaragoza, 1935) se va. Después de ocho años en el Congreso, y con las elecciones generales a vuelta de calendario, el diputado de la Chunta Aragonesista apura sus últimos días como parlamentario. “Ahora quiero vivir tranquilamente, leyendo, paseando, escribiendo”, explica al dar cuenta de su decisión. Licenciado en Filosofía y Letras, antaño profesor de enseñanza media -uno de sus alumnos en Teruel fue Federico Jiménez Losantos-, novelista ocasional, poeta y cantautor de verbo pujante (Canto a la libertad o Planta un árbol). Sí, este hombre de mochila, gorra y guitarra se marcha. Y con el reconocimiento mayoritario de la bancada parlamentaria y de buena parte de la sociedad española.

R. Con una sensación agridulce. Ha habido aspectos positivos y negativos, aunque más de los primeros.

P. ¿Y a partir de ahora, qué?

R. Tengo edad suficiente para jubilarme y poder vivir tranquilamente lo que me quede: leyendo, escribiendo, paseando.

P. ¿Qué espera de la vida

R. Muchas cosas. Me ha dado más o menos lo que quería, y en este momento, lo que espero es que me deje tranquilidad.

P. Esta legislatura habrá sido más reconfortante que la anterior. Sin aplastamientos de mayorías absolutas.

R. La legislatura anterior [2000-2004], con la mayoría absoluta del PP, no hubo ningún aspecto político. Nos podíamos haber quedado en nuestro pueblo y que nos mandaran la paga allí. No hacíamos nada.

P. Usted ha dicho que Zapatero es el primer presidente de izquierdas.

R. Creo que sí. En el claroscuro de este mandato socialista, en la parte clara, Zapatero ha adoptado unas medidas sociales que lo convierten en el primer presidente que lo ha hecho de forma tan rotunda. También han sido las circunstancias históricas. Felipe González se encontró con una España desorbitada y no podía tomar las cosas como las ha tomado Zapatero. Eso en lo social, porque en lo económico tiene un ministro liberal [Solbes], y han practicado el liberalismo. En ese aspecto no ha sido un hombre de izquierdas.

P. Las mismas recetas económicas que con el PP.

R. Las mismas recetas que tenía Rato, sí.

P. ¿Es posible que en España haya alguna vez una derecha realmente liberal que renuncie a posiciones populistas y demagógicas?

R. Dentro del grupo parlamentario popular hay gente que da el perfil de cierta derecha europea. Conozco diputados que son gente maja y entrañable, que hablas con ellos y reconocen las cosas que no funcionan bien, aunque lo reconocen por lo bajini. Pero sí podría haber una derecha más liberal. Por ejemplo, muere Fernando Fernán-Goméz. ¿Quién va al funeral? El único que va es Gallardón. Pues ahí hay una línea de una derecha que adopta posiciones más abiertas.

P. Chunta Aragonesista asume los “valores del socialismo democrático”. ¿Qué significa ser socialista hoy en día?

R. Ya no sé muy bien qué es ser socialista. Hubo un momento que tuvimos una gran esperanza e ilusión, pero poco a poco se fue perdiendo. Tengo una canción que dice “Planta un árbol sobre la tierra yerma / y ayúdale a crecer. / Igual con el socialismo / hoy tenemos que hacer”. Cuando llegó el PSOE al poder dejé de cantarla.

P. ¿Pero se consideras socialista?

R. Ya no sé lo que me siento en este momento. Me he emocionado mucho viendo que Fernando Fernán Gómez ponía una bandera de la CNT encima de su féretro. Me ha parecido un gesto rotundo en una España tan pusilánime. Hemos perdido a uno de los grandes valores de este país. Hay que volver a recuperar la honradez política, al hago esto, lo hago así y sin más historia.

P. Representante de un partido nacionalista. ¿Se siente nacionalista de algún nacionalismo?

R. No. Yo soy muy internacionalista. Estoy dentro de un partido suavemente nacionalista. Pero lo que pasa en el mundo me interesa mucho.

P. Extraña ver en un partido nacionalista a un tipo que se ha llevado al país en la mochila.

R. Son las circunstancias. Cuando vives en un territorio como Aragón, donde hay pocas posibilidades de sacar el cuerpo adelante, apoyas ciertas iniciativas. Fui de los fundadores del Partido Socialista de Aragón, que salió relativamente bien. También estuve con el PCE e Izquierda Unida apostando por que las cosas fueran a mejor. En un momento determinado pensé que Chunta podía servir para levantar la cabeza de un territorio que no es que esté mal, pero tiene muchas necesidades. Me metí en ese barco no por nacionalismo, sino por el territorio.

P. ¿Qué es España?

R. Una gran federación. Hoy he leído que Günter Grass proponía que España y Portugal fundaran la federación ibérica. España es un territorio que se ha ido haciendo a través de avances históricos, guerras entre unos y otros, descendiendo del norte al sur, teniendo que dar privilegios a territorios para que fueran ocupados en la época de la Reconquista. España es una gran federación, pero se ha querido hacer un territorio unitario que ha resultado un gran fracaso.

P. ¿Ha fracasado como proyecto integrador?

R. España empieza a funcionar en el siglo XIX. Hasta entonces no existe, aunque los romanos llamaran a la península ibérica Hispania. Se dice que la unidad de España la hacen los reyes católicos. No es cierto. Cuando se muere Isabel, Fernando se casa con Germana de Foix para separar la corona de Aragón de la de Castilla. ¿Cuál es el proyecto de España? ¿El de la derecha? Pues es un proyecto que se va quedando atrás y va siendo superado por las circunstancias históricas y económicas del mundo.

P. Alguna vez ha dicho que a Aragón le faltaba autoestima. ¿La van recuperando?

R. Creo que no. Aragón está un poco cabizbaja. La prueba es que fue el tercer territorio en pedir la autonomía, ya en tiempos de la Transición, y ha tardado años y años en conseguirla, y conseguir, además, una autonomía absolutamente ridícula.

P. Parte de la izquierda protesta por la Ley de Memoria Histórica aprobada en el Congreso. ¿Se pudo ser más valiente o hay que contemplarla como un suceso histórico?

R. Lo hemos discutido con mucha gente. En este momento lo que se podía sacar era esto. Al final se ha cedido un poco con CiU. Pero la política no es una dictadura, es un pacto entre gentes. Es lo mejor que se podía sacar.

P. De la última cumbre iberoamericana ha trascendido mucho el incidente verbal con Chávez. Pero poco se ha dicho de las acusaciones de algunos países a España por su injerencia política y económica.

R. Pero eso ya se sabe. Se sabe que Telefónica, Repsol y compañía hacen lo que hacen. Los que no digan nada al respecto es porque tienen intereses allí. Es muy curioso ver ciertas votaciones en el Congreso, ver cómo partidos votan en contra de las decisiones de Venezuela. Y tú dices, bueno, es que sus gentes tienen intereses en ese país. Y eso se ha denunciado en el Congreso y los que lo denunciábamos nos hemos quedado muy solos.

P. ¿Hay cierto poscolonialismo español en Latinoamérica?

R. No, es un intento de invertir allí, como ahora intentan invertir en China. América Latina es más asequible por el idioma, la cultura y demás. No es colonialismo, sino aprovechar las circunstancias para que las empresas inviertan y obtengan beneficios. Si pueden invertir en África, allí irán corriendo. El capital no tiene patria.

P. Siendo Al Gore vicepresidente, EEUU bombardeó unos cuantos países y el protocolo de Kioto no fue una prioridad en su administración. Ahora le dan el Nobel de la Paz.

R. Acuérdate que a Kissinger también se lo dieron. Ese premio está muy devaluado. Es lo de siempre. Cuando estás en el gobierno, la mayoría de cosas que quieres hacer no las puedes hacer porque hay potencias religiosas, económicas y demás que no te dejan hacerlas. Cuando te liberas, las haces. La pregunta es por qué no hizo usted esas cosas cuando tenía poder. Supongo porque no tenía poder o estaba presionado por muchos intereses.

P. ¿Este país le ha perdido el respeto a la canción de autor?

R. No sé si le ha tenido alguna vez mucho respeto. Si la canción de autor es Joaquín Sabina, no le ha perdido ningún respeto. Si la canción de autor es la que yo hacía, en un momento determinado tenía más sentido que ahora, aunque la edad nos ha hecho que estemos más bajitos de tono. Pero no creo que se le haya perdido el respeto. Cuando voy a cantar a los sitios donde sigo cantando, como el otro día en el Clamores, la gente vibra exactamente lo mismo. Y antes también cantabas con muy poca gente.

P. ¿Emociona el cariño de la gente?

R. Que la gente te quiera está muy bien.