ChavezQuiero llamar la atención de ustedes sobre un hecho peculiar: el más atroz de todos los dictadores que pueblan ahora la faz de la tierra, según debe deducirse necesariamente de las cosas que últimamente se han dicho en nuestro país y en otros de Hugo Chávez, el Gorila Rojo, ha convocado un referéndum para reformar la Constitución, lo ha perdido y después de felicitar a la oposición, ha reconocido la derrota. Es ciertamente una forma de actuar innovadora en el sector profesional de los dictadores la que está poniendo en práctica el Gorila Rojo. Otros habrían desencadenado una ola de represesión, habrían fusilado a los cabecillas del NO, habrían hecho desaparecer a varios cientos de infelíces, habrían mandado a sus hordas a asaltar alguna embajada y finalmente habría suspendido el resultado del referéndum. Hugo Chávez se ha limitado a reconocer los resultados y a decir que volverá a intentar reformar la Constitución. Curiosa época ésta que nos ha tocado vivir en la que los dictadores más atroces y sanguinarios que hay sobre la faz de la tierra reconocen sus derrotas en las urnas, y en las modélicas democracias se impide que partidos políticos que tienen miles y miles de apoyos se presenten a las elecciones, provocando con ello el falseamiento de la voluntad popular.

¿A ustedes esto les recuerda un poco a la deportividad con la que José María Aznar y sus colaboradores perdieron las elecciones en 2004? A mí sí, mucho.

Venga... meta ruido por ahí



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