JJ define el Tomate como un programa del corazón de humor irreverente, lo que al parecer les da carta blanca y encima justifica su peculiar estilo. Pero el Tomate no es un programa de humor sobre el mundo del corazón (no se me ocurre una descripción apropiada que no incluya improperios, así que mejor lo dejo porque todos sabemos qué es el Tomate). Sé lo que hicisteis sí lo es. Lo que pasa es que los chicos de La Sexta no se quedan sólo en la sátira de los personajes de ese mundo, sino que también incluyen a los hasta ahora intocables presentadores y colaboradores de esos programas (ahí radica en realidad el problema de JJ, AR y compañía, que están acostumbrados a dar, pero no a recibir), y además con mucho más respeto (y gracia e inteligencia) de lo que lo hacen profesionales como los presentes en La Noria o en El programa de AR, que todos a una corrieron a arropar al pobrecito JJ, acosado por ser gay, por decir la verdad, y al que todo el mundo llama borracho porque cogió una cogorza importante en un sitio tan privado como un desfile en plena calle al que acudieron miles de personas y en el que había decenas de cámaras de televisión (bien visibles, nada de cámaras ocultas de dudosa moralidad) y fotográficas que encima divulgaron su imagen para disgusto de su madre (un consejo, JJ, si no te gusta que tu madre te vea borracho y con medio culo al aire, ten cuidado en las convocatorias multitudinarias).

Lean completo este magnífico post sobre la mierda que invade últimamente el periodismo (y elmundo) en el recientemente descubierto blog Libros de Babel, que añado a la sección de enlaces. Y vean los vídeos de referencia (1, 2 y 3)

Venga... meta ruido por ahí