1.- Tenemos un impuesto para gravar los grandes patrimonios y otro que grava las rentas de las personas físicas.

2.- Durante varias legislaturas, el PSOE y el PP generan un montón de vericuetos legales que terminan permitiendo que los grandes patrimonios acaben en manos de sociedades y no de personas. Paralelamente, ambos partidos han ido reduciendo el impuesto que grava las rentas de las personas mediante la reducción de los tipos máximos, es decir, los que pagan quienes más rentas tienen, pero sin tocar prácticamente los tipos mínimos.

3.- Con el tiempo, los grandes patrimonios personales desaparecen y van quedando pequeños grandes patrimonios” en manos de las llamadas clases medias, que son las que votan al PSOE y al PP, y los que pagan el impuesto de patrimonio, porque no les merece la pena constituir sociedades patrimoniales destinadas a evadir el impuesto con el amparo legal que les han proporcionado PP y el PSOE.

5.- El PSOE y el PP escuchan el mensaje y prometen acabar con el Impuesto del Patrimonio, porque es lo moderno y bla, y bla y bla… Electoralismo puro y duro.

6.- Uno de esos partidos gana las elecciones y efectivamente, acaba con el Impuesto del Patrimonio. Ni los grandes ni los “pequeños grandes” patrimonios pagan ya impuestos.

7.- Pero los patrimonios siguen generando rentas, y esas rentas están gravadas. En el caso de los grandes patrimonios, mediante el Impuesto de Sociedades, y en el caso de los “pequeños grandes patrimonios, mediante el IRPF. Es preciso consumar el asalto a las arcas públicas y la destrucción del sistema fiscal.

8.- No hay problema: cada año, PSOE o PP, PP o PSOE, bajan un poquito el Impuesto de Sociedades -terminarán acabando con él, como han acabado con el de Patrimonio y con el de Sucesiones- y reducen también la fiscalidad de las rentas del capital en en IRPF. Es que es mucho más moderno, dónde va a parar.

9.- Conclusión: los ricos y los menos ricos cada vez pagan menos y a los pobres se les engaña con bajadas cosméticas del IRPF, que a la larga les resultan más caras porque lo que se resiente es la calidad de los servicios públicos que utilizan, precisamente, ellos.

10.- Como el estado sigue necesitando dinero, y éste llega en menor cuantía al eliminar y bajar impuestos directos y progresivos, pues hay que tomar dos tipos de medidas: aumentar los impuestos indirectos, que son los que pagan por igual los ricos y los pobres, porque no son progresivos, y reducir las prestaciones sociales privatizando servicios públicos, como ocurre con la enseñanza o depauperando su calidad como ocurre con la sanidad. En el caso de que el partido gobernante quiera presentarse como de izquierdas, debe acompañar estas medidas con pequeñas propinas electorales como el cheque bebe de Z, que es mucho más rentable electoralmente y más vistoso que, por ejemplo, dotar de fondos suficientes a la Ley de Dependencia.

ADENDA.– Si la gente se pone levantisca, se pueden hacer varias cosas: prohibir un partido político amparándonos en la Ley de Partidos, declarar la guerra a un país de moracos o sudacas… Se olvidan en seguida de los impuestos y se entregan al noble deporte de la crispación.

Anna Mir también escribe sobre esto.

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