Tareq Aziz, preso político¿Recuerdan ustedes a Tarik Aziz? Era un cristiano maronita que fue Ministro de Asuntos Exteriores de Iraq, hasta que la invasión ilegal y criminal de Estados Unidos, España y Gran Bretaña -por la que deseo fervientemente que algún día cuelguen de sendas y deshonrosas horcas, aunque no hasta la muerte, ojo,  George Bush, Anthony Blair y José María Aznar- convirtió a la nación árabe en un mar de sangre y en terreno abonado para las mafias árabes y occidentales. Tariq Aziz es hoy un preso político en una cárcel militar de Iraq, puesto que desde que se le capturó en 2003 no ha sido aún acusado de nada. Cuatro años encarcelado sin que pese acusación alguna sobre él, sin que haya proceso abierto y sin que tenga culpa alguna de nada, por la sencilla razón de que si la tuviera, ya le habrían asesinado como hicieron con Saddam Hussein y con otros. Pero sufre una durísima reclusión ordenada por los invasores y ejecutada por el gobierno títere, en la que prácticamente no puede recibir visitas de sus parientes y ni siquiera recibe asistencia sanitaria suficiente, a pesar de su delicado estado de salud, de sus 71 años de edad y de sus constantes desmayos en prisión. Entre los pasados días 3 y 9 de diciembre sufrió un infarto y su familia no se enteró, según su hijo, hasta que hablaron por teléfono con él: “apenas podíamos entenderle“. Sin delitos, sin acusación, pero encarcelado en una prisión militar.

Pues ahí la tienen ustedes: la justicia occidental.