Dios los crea y ellos se juntan. nunca mejor dicho. Y es que no hay mucha diferencia entre el integrismo católico que cada día campá más y mejor a sus anchas en nuestra conferencia episcopal, crecida con el éxito indecente de la COPE y Jiménez Losantos, y el integrismo de Al Qaeda. El señor obispo de Gran Canaria, en una entrevista que no se puden perder ustedes, dice -entre otras cosas- lo siguiente:

La clase de Religión es algo muy peculiar. Estamos hablando de un trabajo en el que están involucradas las creencias. Esto está regulado de una forma muy especial, que es difícil de compaginar con los derechos de los trabajadores.


Están las frases muy bien dichas y muy bien construídas. Lo que ocurre es que se trata de una afirmación absolutamente totalitaria y antidemocrática, y no es que estén en el siglo XIX, como en un alarde de optimismo dice don Rafael García Almazán, es que están en el siglo XV, unas décadas antes de que comenzara el renacimiento. Porque esa frase sirve para justificar cualquier cosa, cualquier dogma, cualquiera de las muchas prácticas inmorales, antidemocráticas y salvajes de los integrismos religiosos. Y voy a poner un par de ejemplos:

O este otro:

La ablación del clítoris es algo muy peculiar. Estamos hablando de unas prácticas en las que están involucradas las creencias. Esto está regulado de una forma muy especial, que es difícil de compaginar con los derechos de las niñas, con la salud pública y con los derechos de las mujeres.

Ahí va el primero:

Las mujeres se deben tapar al máximo en nuestra cultura. Estamos hablando de unas prácticas en las que están involucradas las creencias. Esto está regulado de una forma muy especial, que es difícil de compaginar con los derechos de las mujeres.

O parece que juicio del señor obispo de Gran Canaria, las prácticas religiosas deben tener una regulación especial, un tratamiento diferenciado, porque en ellas están involucradas las creencias. Y claro a veces, pues eso es difícil de compaginar con los derechos de las personas. Además, el asunto tiene truco, porque eso de saltarse la Ley a la torera en nombre de las creencias sólo vale para ellos, porque, como todo el mundo sabe, sus creencias son las verdaderas.

Que estemos en democracias laicas en las que todos, incluidos los religiosos y sus absurdas, antidemocráticas y arcaicas instituciones, estamos sometidos al imperio de la Ley es algo que al señor obispo le preocupa poco. Porque están involucradas sus creencias, y claro, en ocasiones es difícil de compaginar eso con el respeto a la Ley.

Yo lo que no entiendo es por qué no estamos quemando iglesias compulsivamente, hombrejoderhostiayá.

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