Lamela y Aguirre, Aguirre y lamela, dos personajes despreciablesHace un rato, en Hora 25, recuperaban unas declaraciones antiguas de alguno de los médicos a los que Aguirre y Lamela, dos personajes miserables y despreciables, han intentado arruinar la vida, en aras de mejorar sus posiciones políticas y satisfacer sus malos rollos religiosos. “No lo entiendo“, venía decir el buen señor, y no son palabras textuales, “contra nosotros no pueden tener nada, ni nos conocen, así que esto sólo puede ser un ataque a la sanidad pública a través nuestro“. ¡Cuanta razón tenía este médico! Hoy sabemos que el doctor Montes no sólo es un buen médico, sino que es un médico ejemplar y libre de sospecha, como cualquiera del resto de profesionales que trabajan en nuestro sistema público de salud; hoy sabemos que ni el doctor Montes ni su equipo llevaron a cabo ninguna mala praxis cuando la Comunidad de Madrid, secuestrada por Esperanza Aguirre, decidió apartarle de su cargo de Jefe de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés e ir deshaciendo poco a poco a su equipo a partir de una denuncia anónima, al más puro estilo de las dictaduras fascistas.

No se puede entender de otra manera, no se puede comprender en otro contexto la operación que Aguirre y Lamela, dos personajes miserables y despreciables, llevaron a cabo contra el doctor Montes, un médico ejemplar, y contra su equipo. Toda la purga del servicio de Urgencias del Hospital de Leganés no fue más que una gran -y probablemente delictiva- operación de propaganda contra la sanidad pública. Intentaron presentar la sanidad pública como un matadero de enfermos y de viejos, y para ello se valieron de una denuncia anónima, todo ello con la finalidad de ir minando la buena fama de nuestro sistema sanitario -y de paso también la de sus profesionales-. Poco a poco intentan ir creando el ambiente favorable para llevar a cabo en el momento oportuno una privatización completa u oculta del sistema sanitario madrileño. Y si en el intento caen buenos profesionales, si la buena fama de los médicos de la sanidad pública madileña cae hasta lo más profundo de la ciénaga, pues son simples daños colaterales. Los hay en todas las guerras…

Les ha salido mal la operación. Los médicos desposeídos de sus puestos de trabajo salieron respondones y plantaron cara ante los tribunales que, finalmente les han dado la razón. La denuncia anónima ha sido archivada y se ha puesto negro sobre blanco en documento judicial que no hubo mala praxis. Ni mala praxis ni motivos para sospechar. Ahora, estamos todos espectantes a ver cómo Aguirre y Lamela, dos personajes miserables y despreciables, salen de esta: ¿pedirán perdón a Montes y a su equipo, o mirarán a otro lado y se negarán a reconocer que mintieron, y que mintieron sabiendo que mentían?

No parece una pregunta demasiado difícil de responder… En cualquier caso, que dimitan, leches, ya.

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