Por una vereda viene
cabalgando Jose Antonio…

He localizado por casualidad un curioso documento de la Asociación Católica de Propagandistas, fundada a principios del siglo XX por don Ángel Herrera Oria, que al parecer va el hombre camino de los altares, para sentarse a la veraveritavera del beato Josemaría. En dicho documento, para defender esa gran mentira puesta en marcha por los obispos subvencionados el pasado 30 de diciembre -el laicismo supuestamente imperante está acabando con las raíces mismas de la democracia española- hace referencia a unos valores prepolíticos -es decir, previos al ordenamiento jurídico- que son los que supuestamente legitiman la democracia. Eso es fundamentalismo cristiano, y del más antidemocrático, por cierto, en estado puro.

Un poco más abajo, en el mismo documento aclaran cuál es su concepto de democracia, cuando se apropian de los derechos humanos humanos como si fueran una aportación del catolicismo al mundo moderno, y sobre todo, cuando hacen referencia a unos misteriosos “valores prepolíticos” en los que supuestamente se fundamenta la democracia. Lo cual es realmente preocupante, porque la última vez que oí hablar de valores prepolíticos en España fue cuando José Antonio Primo de Rivera y Sanz de Heredia definió a España como una “unidad de destino en lo universal“, es decir algo preexistente y perdurable a cualquier sistema político, a cualquier ley positiva. ¿No fue el inefable, sonriente e indecente cardenal Cañizares el que dijo aquello, por cierto, de que la unidad de España era un bien moral en sí mismo? Lo mismo es que se trata de algo previo a las leyes positivas.

En resumen, lo que nos quieren decir los propagandistas católicos, lo que nos quieren decir los kikos, los legionarios, los opusinos y los prelados desvergonzados, desleales y antipatrióticos que el pasado día 30 de diciembre se reunieron en Colón para recocerse en su odio visceral a la democracia, a España y a los españoles de hoy, es que no aceptan un estado laico por dos razones fundamentales: una, el estado no puede ser neutral en cuestiones religiosas, ya que ellos forman parte de una religión que es la natural, la verdadera, y dos, no aceptan que nadie viva fuera de sus normas, puesto que esas normas se fundamentan en unos valores que son anteriores a la legislación positiva. Si la ley y sus valores prepolíticos entran en conflicto, tienen preminencia sus valores paranormales y esotéricos.

Y los maricas, abstinencia y aspirinas, a ver si se curan… que Dios les quiere mucho a ellos también, criaturitas.

¡Cuagüenddiós, que como no espabile el gobierno, nos la cuelan!

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