BonoQuiero decirles una cosa a continuación, y como quiero decírsela, pues efectivamente se la digo, que para eso me he hecho con este juguetito con el que me comunico con ustedes, señores amigos míos: he escuchado esta noche una entrevista que le ha hecho Algels Barceló, en Hora 25 a José Bono y me ha dejado un sabor de boca muy malo. Ha sido sobre la reapertura judicial del caso del Yakovlev, pero podía haber sido sobre cualquier otra cosa. José Bono es un tipo sinuoso, resbaladizo, inquietante y siniestro que puede estar diciendo la verdad, pero nunca sabrás si lo que está diciendo en realidad es lo que cree que su auditorio quiere oír. Esta noche, escuchando a Bono en Hora 25 he tenido la sensación de que todo lo que decía estaba estudiado al milímetro, al servicio de una carrera política, quizás la suya, que no va a empezar hasta que termine la de Zapatero. No sé decirles por qué, pero es la sensación que he tenido. Y francamente, me ha parecido despreciable. Bono me ha parecido despreciable, porque la materia prima de la entrevista eran los militares muertos en el Yakovlev. Si decimos, y lo decimos con razón, que El PP usa a los muertos y a las víctimas del terrorismo para su beneficio político, no podemos evitar tener esa sensación, esa certeza con José Bono, que con palabras huecas y falsas, y profusión de jotas mal colocadas, ha contado con pelos y señales que piensa declarar en persona ante el juez que le ha citado, con ese tono beatífico y fariseo con el que se expresa habitualmente. Claro. Es su obligación, declarar en persona o hacerlo por escrito, al parecer. Pocas veces he sentido tanto asco como escuchando esta noche a José Bono. Ni Zaplana, ni Acebes me lo han producido, porque ni uno ni otro van de nada que no sea unos malos malotes. Bono me ha parecido un tipo realmente despreciable. ¡Que indignidad que este sujeto vaya a suceder a don Manuel Marín en la presidencia del Congreso de los Diputados, que gran indignidad!

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