Moshe DayanMe jode decirlo, y me jode decir “jode”, pero hay que joderse, que cuando vienen mal dadas, vienen mal dadas. Don Mariano Rajoy tiene razón: lo de los 400 euros, se mire como se mire, se pinte como se pinte, se camufle como se camufle, es una cacicada. Y no tienen razón en absoluto ni la vicepresidenta Fernández de la Vega, ni ninguno de los ministros-fans que han salido todos en tromba a defender la despatrimonialización del estado a razón de 400 euros por contribuyente como si semejante tropelía fuera la gran revelación del progresismo fiscal. Con razón, don Gaspar Llamazares ha advertido a los socialistas que mucho ojito, que si se mantiene eso de los 400 euros, se piensa mejor lo de ser ministro, y a ver entonces cómo se las va a arreglar ZP, abreviado ya en Z, la próxima legislatura. Ahí queda eso, como aviso a navegantes.

Se echa de menos en ocasiones como ésta al vicepresidente económico y ministro de Hacienda, don Moshe Dayan, digo don Pedro Solbes, que advierte constantemente que ojo al parche con eso tan feo de andar aumentando el gasto social, que a ver si se van a desequilibrar las variables macroeconómicas y se nos queda la hoja de cálculo, con lo bonita que la teníamos, hecha un asco, pero no se le oye decir esta boca es mía cuando Zapatero ofrece un regalito lineal de 400 euros del ala a rubios y morenos, altos y bajos, gordos y estilizados… ricos y pobres. Le va a salir cara al fisco la victoria socialista, oigan.

Me dirán mis amigos socialistas: es que el PP también ofrece bajar los impuestos. La objeción es sencilla. En primer lugar que lo que hace el PSOE con esta oferta no es bajar los impuestos sino asaltar las arcas públicas. En segundo lugar, que el PP hace muy bien en ofrecer una bajada de impuestos. Es lo normal, es lo que esperan sus votantes, y es lo que esperamos todos de un partido político de derechas, insolidario y antipatriótico, que además tiene una fuerte vena liberal. Es absolutamente legítimo. En cambio, del PSOE, de un partido socialista, socialdemócrata, progresista y de izquierdas no se espera una bajada de impuestos, y mucho menos un regalo de 400 euros a cada contribuyente, Botín y Pizarro incluidos. O no, porque lo mismo no tienen obligación de declarar. Pero ése es otro asunto…

Sería aceptable, e incluso bienvenida, de un partido político de izquierdas, que plantease una reflexión sobre el IRPF, sobre el Impuesto de Sucesiones y sobre el Impuesto de Patrimonio y sobre el Impuesto de Sociedades para comprobar si cumplen realmente su cometido, sobre si es real la progresividad y sobre si quienes deberían pagar más impuestos los están pagando realmente o no. Y a partir de esas reflexiones plantear soluciones o reformas. Pero lo que no se puede aceptar es que se ofrezcan regalos lineales a la población. Y digo yo -que soy muy listo y no se me escapa una- que si ahora es una medida progresista eso de regalar 400 euros a toquisqui, que a principios de la legislatura también lo sería. ¿Por qué no se anunció entonces? ¿por qué no se hizo antes esto que es tan bueno?

Yo lo que me pregunto es lo siguiente. Si sumamos a estos 400 euros que nos van a dar ahora el coste anual que va a tener para el estado la otra cacicada del gobierno ZP, que fue el cheque bebé, lo mismo se podía dotar presupuestariamente, año tras año la Ley de Dependencia, para que no se quede en lo que es ahora: pura y simple propaganda.

A mí, que todo esto me recuerda a cuando enseñé a mi querido y aristocrático can Rigoletto a realizar sus deposiciones en la calle. El deponía y yo le daba una galletita. Pues sustituyan ustedes la deposición canina por el voto y la galletita por 400 euros, y la cosa va cuadrando.

Es el voto útil.

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