Fidelraul

En Cuba pasa como en Arabia Saudí: la plaza del sátrapa la hereda el hermano del sátrapa. Son las 20:21, y ya sabemos que a Castro le sucede Castro. Lo que no sabemos es cuándo llegará la democracia a Cuba. Y como tengo que vacunarme antes de emitir según qué opiniones políticas, no sea que vengan los míos, adelanto aquí que no quiero que Cuba tenga una democracia como la nuestra. La puede tener mejor, si quiere. La de Estados Unidos es peor, la de Alemania es mejor… Yo me conformo con que tenga democracia. Y no la tiene. Ni la ha tenido con Fidel, ni parece que la vaya a tener con Raúl. Y no es tan difícil la cosa, porque Cuba puede hacer como hizo España. Una constitución que garantice ciertos principios. Dicen los partidarios del socialismo real, que es el socialismo del gulag en el que se pudrió durante años Alexander Dubceck, que Cuba tiene una sanidad envidiable y unos servicios públicos envidiables. Pues yo me alegro mucho, si eso es verdad, que no lo sé. Y ellos lo que deben hacer es conservar los avances sociales garantizándolos y blindándolos en la constitución, como la Constitución española garantiza ciertos principios de economía liberal que a muchos no nos gustan un pelo. Digan lo que digan los que lo dicen, en Cuba faltan libertades individuales y sobra presión del partido y del estado sobre la gente. Es posible que me equivoque, porque la política da muchas sorpresas, y muchas veces las reformas más impensables vienen de la mano de quien menos lo espera uno. En España conocemos algunos de esos casos, pero el Parlamento Cubano -si es que se puede llamar parlamento a una institución sin partidos políticos- ha perdido una gran oportunidad. Si los falangistas de las Cortes de Franco, que eran mucho peores que los parlamentarios cubanos de hoy, fueron capaces de abrir la puerta a los cambios democráticos en España, ¿por qué no pueden hacer algo parecido los parlamentarios cubanos?

Una lectura interesante.

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