Luis Dïaz AlperiTodos para uno y uno para todos. Doña María San Gil, que piensa que durante la dictadura de Franco había paz, y don Jaime Mayor Oreja, el que se negó a condenar el franquismo porque en su opinión muchos lo vieron con tranquilidad y normalidad, ya no están solos. España y el Caudillo, tampoco. Y es que don Luis Díaz Alperi, alcalde de Alicante, ha decidido sumarse al selecto club de los franquistas que crece, día a día, en el Partido Popular. Resulta que la oposición de la bella ciudad levantina le ha pedido al ilustre regidor que cumpla la Ley, que a la sazón impide que se homeajee al Caudillo en las instituciones del estado. Una de estas instituciones es, sin lugar a dudas, la municipalidad de Alicante, que en momentos más brillantes para nuestra patria que los actuales, concedió al invicto Generalísimo los muy honrosos título de Alcalde Honorario Perpetuo e hijo predilecto de la ciudad, y no contentos con ello, años más tarde autorizaron al sátrapa ferrolino a utilizar a gusto la Medalla de Oro de la Ciudad. Y digo yo que bastante elegante ha estado la oposición, que perfectamente podía haber pedido que se cambiase el título de hijo predilecto por el de hijo de la gran puta, del que es sin duda mejor merecedor el enano de El Pardo. El caso es que al munícipe alicantino no le ha gustado nada la petición de la oposición y les ha respondido que nones, que verdes las han segado, y que lo que pasa es que vienen las elecciones. Lo cual, por cierto, es verdad, como la vida misma, aunque se entiende con dificultad cómo impide la cercanía de los comicios que se limpie el buen nombre de Alicante quitándole a Cerillita sus títulos honorarios. El regidor no ha cerrado todas las puertas, sin embargo, y ha emplazado a los líderes de la oposición a conseguir 25.000 firmas. Cuando las consigan, ha dicho, convoca un pleno y le quitan a Franco hasta la bigotera.

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