Es evidente que Zapatero está haciendo juego sucio con Izquierda Unida. El intercambio de impresiones con Gabilondo tras la famosa entrevista en Cuatro, cuando ambos creían que estaban los micrófonos cerrados no puede ser interpretado como la derecha quiere interpretarlo, o al menos no sólo así: la tensión a la que hacía referencia Zapatero no era tanto la tensión política -que probablemente también- como la tensión electoral. Parece que el PSOE quiere dar la impresión de que hay un empate en intención de voto entre ellos y el PP. Con ello, pretenden movilizar su voto, lo cual es muy legítimo, y animar a los abstencionistas a salir a votar, lo cual también es legítimo también; pero lo que no es tan legítimo es fomentar el traspaso de voto de IU al PSOE, con el argumento del miedo y de la utilidad del voto.

Aquellas personas que quieren votar a IU, pero que están pensando en escuchar los desafinados y marrulleros cantos de sirena del PSOE deben plantearse algunas cosas. La historia nos demuestra que votar a la izquierda es votar a Izquierda Unida y no otra cosa. Es cierto que votar al PSOE también puede ser votar a la izquierda, pero eso es muy relativo, y depende en realidad de cómo queden las fuerzas después de las elecciones, y puede resultar que alguien haya votado al PSOE convencido de que con ello frenaba las propuestas xenófobas del PP, y lo que esté haciendo en realidad sea dar entrada a las propuestas xenófobas del CiU, por citar un ejemplo. Votar al PSOE es votar a la izquierda sólo si el PSOE se ve obligado a pactar una mayoría parlamentaria con Izquierda Unida. En otro caso, votar al PSOE es votar a la derecha. No les quepa duda a ustedes.

Esto lo ha  visto muy bien las fuerzas de las derechas nacionalistas (PNV, CiU, CC y BNG), agrupadas en Galeuska, que el otro día dejaron bien claro que se presentan a las elecciones con intención de conseguir diputados suficientes para que el PSOE o el PP no tengan más remedio que contar con ellos a la hora de formar mayoría parlamentaria. Y sépanlo a la izquierda: los de Galeuska son tan reaccionarios como el PP, pero además no tienen en cuenta el interés general, sino sólo el de sus “naciones”. Es decir, a la hora de pactar una mayoría parlamentaria van a emplear criterios comerciales y no políticos: apoyarán al que les dé más, al margen de las consecuencias que ello tenga en la vida de las personas que no somos gallegas, vascas, catalanas o canarias. Y, además, en el caso de Cataluña, lo que CiU consiga a cambio de su apoyo al partido del gobierno se va a utilizar en contra del Gobierno de Cataluña.

El PSOE hace, sin duda un juego desleal buscando votos en los espacios de IU, y además, contraproducente. Si el PSOE es realmente un partido de izquierdas, lo que le conviene es una Izquierda Unida fuerte. Y desde luego a los votantes de izquierdas, le conviene una Izquierda Unida con suficiente fuerza  para condicionar la acción de gobierno hacia postulados sociales y progresistas y cerrar el paso a los nacionalistas de derecha.

¿Pero es eso lo que quiere Zapatero?

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