Pues en resumen, lo siguiente: en lo formal muy parecidos ambos. Muy equilibrados, interrupciones puntuales -más por parte de Zapatero que de Rajoy, excepto al final-, probablemente pactadas casi todas ellas. Todo muy encorsetado, aunque a Zapatero se le ha visto enfadado en ocasiones, sobre todo en la primera parte. Rajoy, también en la primera parte, ha estado más claro que Zapatero, lo cual es sencillo, puesto que es más fácil manejar vaguedades, tópicos y consignas que datos y argumentos. Evidentememente, en los contenidos, Zapatero ha sido mucho más razonable que Rajoy, porque mientras el primero ha hecho balance de una legislatura positiva, el segundo no ha tenido más remedio que sacar una vez más a relucir sus posiciones extremistas -que sean expuestas con educación no quiere decir que no sean extremistas-, xenófobas y patrioteras, como ha quedado claro en la conclusión. En el post anterior, elaborado a la vez que veía el debate, he repartido 12 puntos a los participantes, tres en cada bloque temático. Zapatero se ha llevado 7 y Rajoy, 5. Así que el veredicto de Moscú es que Rajoy no gana, pero aprueba, y que hará muy mal Zapatero en escuchar a la corte de aduladores que tiene de guardia en televisiones y tertulias.Y poco más hay que decir sobre este bluff. No pienso ocuparme más de esta farsa de la que han faltado representantes de candidaturas importantes, entre otras la de Gaspar Llamazares e Izquierda Unida. Con este debate, los medios tienen ya carnaza para entretenerse una semana. Los que no hemos estado en el debate, los que no creemos en la política espectáculo, ni en el voto útil, ni en el cotilleo de corbata seguiremos intentando que esta campaña se hable de política.

Ahí a la izquierda tienen una encuesta, la única posible, sobre el debate, y aquí les dejo el saludo de la niña de Rajoy.

Venga... meta ruido por ahí



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