No sé yo si el mismo día en que los supertacañones han advertido contra el peligro de aquellos que apoyamos la disolución del matrimonio, de la familia y de la patria misma, bienes morales todos ellos prepolíticos que la ley positiva debe respetar, es el mejor para pedir socorro a la Virgen de las Angustias, o a ninguna de las otras vírgenes del amplio catálogo de Madres de Dios que tenemos en España. Espero que lo sea, porque no tengo más remedio que pedir amparo a Nuestra Señora por el susto que me ha provocado la noticia de que Gianfranco Fini ha propuesto a José María Aznar como posible candidato a presidir la Unión Europea. El susto ha sido morrocotudo. No sé si lo recuerdan ustedes: Gianfranco Fini es el líder de Alianza Nacional, el partido político en que se transmutó el Movimiento Social Italiano, que es nada menos que el heredero de la República Social Italiana de Benito Mussolini. En España estiramos un poco la cuerda para buscar continuidad política entre Franco y el PP. En Italia no hace falta. Alianza Nacional es la continuadora de la obra de Mussolini. Es el fascismo revestido de traje y corbata, sin los histrionismos del Duce, pero con las mismas posiciones políticas radicales que tuvieron Musolini y el Conde Ciano, entre otros.

Como para no asustarse, oigan.

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