El caciquismo español fue articulado políticamente en 1876 por don Antonio Cánovas del Castillo, con una constitución que interrumpió el camino democrático de las revoluciones liberales en España y artículo un régimen totalitario camuflado de monarquía parlamentaria que desembocó en nuestro convulso siglo XX. Junto a don Manuel Chaves, Juan Carlos Rodríguez Ibarra es el restaurador del caciquismo en España. Ambos han conservado durante décadas el poder y la mayoría absoluta en sus comunidades autónomas mediante ese recurso tan nacionalista que es el victimismo, cuyo ciclo es: cobro pocos impuestos en mi comunidad autónoma, lloro fuera y exijo que las comunidades ricas, que cobran muchos impuestos a sus ciudadanos, subvencionen a mis ciudadanos, es decir, exijo solidaridad, pero no hago yo mismo ningún esfuerzo por mejorar. Hoy, felizmente, Rodríguez Ibarra se ha jubilado. Aunque no del todo, porque ejerce de estadista retirado, como Ansar, González y Gorbachov y además da clases de análisis del discurso periodístico en alguna universidad. Por eso,  frecuentemente, nos ilustra con sus doctas opiniones.

A juicio de Ibarra hay que votar “mucho” al PSOE para que logre mayorías absolutas y no dependa de los “nacionalistas insolidarios“, que con muy pocos votos quieren cobrar por adelantado -“triqui triqui“, ha dicho el cacique extremeño- su apoyo parlamentario al PSOE o al PP. No le ha parecido contradictorio, en cambio, decir -lo ha dicho, que lo tienen ustedes grabado y lo pueden escuchar aquí– que la de la mayoría absoluta de Aznar -ya saben ustedes, la del decretazo, el chapapote y la guerra- fue una de las mejores legislaturas para España de toda la democracia. Ustedes pensarán que la periodista podía haberle preguntado a su entrevistado que además de en los nacionalistas insolidarios, el PSOE puede apoyarse en IU. Pues no, eso no se lo ha preguntado. IU no existe, ni para los políticos del PSOE, ni para los periodistas a sueldo del PSOE.

En cambio, hemos podido escuchar a un indignado y patriótico Ibarra -“no soy un socialista español, sino un español socialista“, ha dicho, babeando patria, como Acebes y Zaplana- decir que es necesario reformar la Ley Electoral para dar un “escarmiento a los nacionalistas insolidarios“. Lo cual es falso, y puesto en boca de Ibarra, que es una persona inteligente e informada, es hipócrita y malintencionado, ya que sabe perfectamente quiénes son los verdaderos beneficiados del sistema electoral español, y que no son estos, precisamente, los nacionalistas, sino el PP y el PSOE.

Todo esto que les he dicho a ustedes, aparte de servirme de desahogo, pretende ser un llamamiento a mis amigos bloggers socialistas. Quiero saber qué piensan don José Luis Prietodon César Calderón, don Carlos Hidalgo (por cierto, demando el pago de lo picatostes ya), doña Jessicadoña Cristina Juesas, don José Rodríguez, don Carlos Guadián, don Luis Solana (si me responde, don Luis, que sea sin OPA, por favor), doña Carmen Sánchez Carazo, don Goyo Tovar,  o el maestro de bloggers don José Antonio Donaire, por ejemplo, sobre el sistema electoral español. Me gustaría que me dijeran si creen que es injusto y si estarían dispuestos a colaborar en la generación de la voluntad política dentro del PSOE para reformar la Ley Electoral en un sentido claro: un ciudadano, un voto. Aunque ello, quizás supusiera que PP y PSOE perdieran algo de representatividad.

Pues quedo a la espera de sus siempre gratas noticias, compañeros socialistas, porque me gustaría saber si las gentes del  PSOE están más por seguir la senda chulesca, fascistoide y totalitaria que les quiere marcar Rodríguez Ibarra, de ir por ahí dando escarmientos a los partidos minoritarios, o si prefieren en cambio mejorar la democracia y acercar las instituciones a los ciudadanos, como sin duda ocurriría si el Congreso de los Diputados representara más fielmente el sentido del voto.

Venga... meta ruido por ahí