No he formado parte ni en los últimos años ni nunca de ningún órgano de dirección de Izquierda Unida. Sin embargo, sí que he apoyado, quizás demasiado acríticamente a ciertos órganos y a ciertas posiciones internas. La situación en que se encuentra IU, y el estado de “shock” en que nos encontramos muchos, me impide decir más que lo que digo a continuación, que probablemente sea sesgado e inútil. Pero quiero decirlo y callarme después. Por eso, de momento, lo último que digo  sobre la crisis de Izquierda Unida es lo que diré a continuación.

2.- La relación con el PSOE es algo que nos ha preocupado siempre demasiado. Unos y otros, para repudiarlo o para buscar alianzas, hemos vivido siempre demasiado pendientes del PSOE. En lo que respecta a la corriente con la que yo he simpatizado hasta ahora, creo que hemos cometido errores muy importantes que ya han apuntado otros antes que yo: una cosa es frenar el paso de la derecha al gobierno, una cosa es apoyar medidas y leyes que nos parecen progresistas, y otra muy distinta es mantener cheques en blanco como hemos hecho apoyando sistemáticamente los Preupuestos Generales del Estado o el canon, por citar algunos ejemplos. Un acuerdo puntual es un acuerdo puntual, pero un acuerdo global o de legislatura es algo que exige cesiones por ambas partes, y no sólo por una.

3.- No es lo más importante, sin duda, pero en mi opinión, la incoherencia entre el discurso federal de IU y la práctica política diaria es algo que, no ahora, sino a lo largo de los años, la ciudadanía ha percibido. Y hemos pagado por esa contradicción. Esto no es responsabilizar a los nacionalistas, sino a la forma en que hemos pactado gobiernos no ya con partidos ajenos a nuestros postulados políticos -que eso en principio no debía ser problema si se acuerdan límites de acción- sino gobiernos desde los que se actúa e contra de nuestros principios ideológicos.

4.- No se están dando, en mi opinión, pasos en la buena dirección: convocar una asamblea a toda prisa para cerrar en junio, es cerrar en falso; tomar decisiones definitivas, como formar grupo parlamentario con ERC, por parte de un coordinador interino y muy cuestionado, no sólo es ya cerrar en falso, sino abrir en precario, y además, viene a suponer profundizar en los errores que nos han colocado donde nos han colocado.

5.- Me importa un pimiento lo que piensen  Rosa Aguilar, Francisco Alcaraz o Montse Muñoz -por citar a los tres cabecillas a los que entrevista hoy El País- sobre la situacion en que nos encontramos.. Lo que quiero es que saber qué piensan los militantes, lo que quiero es conocer de qué forma va a garantizar la comisión plural esa que va a organizar la asamblea que la militancia esté realmente representada, cómo van a limpiar los censos, cómo se va a evitar el filtro de las corrientes… eso es lo que me importa, y eso es lo que no se cuenta. Ni siquiera se habla de ello.

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