No quiero interrumpir las vacaciones blogueras, pero sí dejar constancia de que me he enterado del último ultraje que se ha hecho a la libertad de conciencia: Jaume de Urgel ha sido condenado a 105 días por ultrajar a España al cambiar la bandera bicolor por la republicana en un edificio público. A mí, la verdad es que la cosa me parece mayormente una machadita de Jaume que no va a ninguna parte, pero 105 días cárcel es realmente un exceso. Pero vamos, que si es por ultrajar a España, hagámoslo con alegría, que para eso están las patrias y las naciones, para ultrajarlas; así pues, que España se sienta ultrajada también por mi parte, pero simbólicamente, que estoy demasiado gordo para andar encaramándome a las fachadas de los ministerios a cambiar banderas de sitio, que si no… Lean sobre este tema la interesante reflexión de don Hugo, que como siempre, cuando falto yo, queda de guardia.

Sigo con mis vacaciones.

Venga... meta ruido por ahí



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