Constituido como estoy en base autónoma que no se somete a disciplina ninguna que no sea la de su propia conciencia y la lealtad a Izquierda Unida y no a ninguno de sus grupos, corrientes, partidos, sectores, sectas, familias o sensibilidades, por los que actualmente no me siento representado, quiero responder a una pregunta que me hago de manera retórica a mí mismo, que es como se hacen las preguntas retóricas: ¿Por qué no voy a apoyar a Rosa Aguilar? Les respondo a ustedes después de advertir que no estamos ahora en el momento de hablar de nombres, sino en el de hablar de contenidos y de programas políticos, de que después vendrá el momento de hablar de asuntos organizativos, y de que finalmente vendrá el momento de hablar de personas que puedan encabezar el proyecto y representar a sus votantes ante las instituciones. Dicho esto, les comunico que son dos las razones que me impiden apoyar a Rosa Aguilar, a saber:

2.- Si votar las candidaturas presentadas por otros partidos es desleal, la deslealtad aumenta de manera exponencial cuando se hace pública. Rosa Aguilar se ha jactado ante los medios de comunicación de haber votado a una candidata al Senado por el PSOE porque consideraba que la de IU no tenía posibilidades y porque confía mucho, pero mucho, mucho, que es una chica muy maja, en la candidata a la que ha apoyado. ¿Qué sentido tiene que la Alcaldesa de Córdoba haga público que ha apoyado una candidatura del PSOE que se presentaba frente a la de su propia formación política? Me resisto a creer que esté preparando el camino hacia ese partido o que quiera guardar los huevos en varias cestas, pero la verdad es que me resulta muy difícil encontrar otras razones.

Pues eso queda dicho para que se sepa bien sabido: en el caso de que a algún grupo, corriente, partido, sector, secta, familia o sensibilidad de las que zangolotinean por nuestra amada dirección federal se le ocurriera personificar sus aspiraciones en la alcaldesa de Córdoba, este menda no la apoyaría.

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