Mariano Bermejo en una cacería

Mariano Fernández Bermejo mata. Era -lo digo en pasado- mi ministro favorito. Lo era. Por un correo electrónico que me manda la activista animalista Isabel me entero de que este buen señor acude a cacerías –a la de la foto le invitaron-por las que se pagan 6.000 euros, si se mata a un animal, pero si se matan más, salen al módico precio de 3.000 la pieza. Uno entiende que se cacen unas perdices: se va a dar buena cuenta de ellas estofadas. ¿Pero de qué sirve matar ciervos a docenas?Así se explica uno que España se niegue a condenar la cruel matanza de focas que cada año organiza el Gobierno canadiense. En fin, hasta hace un rato, Mariano Fernández Bermejo era para mí un ministro admirable. Desde hoy le considero un tipo despreciable. Sepan, pues que de hoy en adelante, en este blog don Mariano será Rajoy, mientras que el tal bermejo será Mariano el matarife.

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