Cartas para MoscúUn trabajador Asustado. Así es como quiere firmar esta carta un conocido mío, empleado desde hace muchos años en Telemadrid, que quiere ponernos sobre aviso de la amenaza que pesa sobre Madrid Directo, un programa pionero de la televisión autonómica madrileña, cuyo formato ha sido copiado por otras televisiones. Una vez más, hemos de preocuparnos por las presiones políticas y la desvergüenza de una presidenta autonómica que considera sus enemigos políticos no ya a quienes se encuentran en el otro extremo del espectro, que también, sino a correligionarios, como Germán Yanke, o compañeros, como Alberto Ruiz Gallardón. Lean la carta que me envía un trabajador asustado, y dense por enterados de cómo las gasta la dirección de Telemadrid.

Hablar de Madrid Directo (MD), es hablar de uno de los programas más conocidos y representativos de nuestra televisión autonómica. Hasta hace poco tiempo, unas semanas, MD se caracterizaba por informar de la actualidad de nuestra ciudad y nuestra Comunidad, contaba tanto las cosas interesantes o simpáticas, como los problemas con los que nos encontrábamos los madrileños, intentando estar muy pegados a la realidad social que vivimos y la inmediatez de los reportajes en directo. Esta fórmula ha sido copiada con posterioridad por otras televisiones, con mucho éxito.

Durante los últimos cuatro años, MD se ha ido convirtiendo en el único programa que mantenía su línea informativa frente a los “dictados” de la Dirección -¿o quizás sería mejor decir de la Comunidad de Madrid?- y por lo tanto, algunas veces se ha convertido en un grano en el culo de nuestra presidenta… Ahora todo ha cambiado. La expulsión de la última directora del programa, la llegada de una nueva, que tiene como misión “mostrar las bondades de Madrid” y la renuncia de su presentadora, Inmaculada Galván, por ética profesional son cosas que me hacen recordar con cierta tristeza que fuimos líderes en audiencia en su horario durante muchos años, y no puedo evitar compararlo con lo que somos hoy en día… Por no hablar de la crisis general que vive Telemadrid, después de cinco años de manipulación, por no hablar de una gestión horrorosa de los secuaces de Aguirre -que luego no tiene problema en hablar de la gestión privada-, por no hablar de las audiencias lamentables, o por no hablar de los trabajadores sin trabajo que pululan por la casa, mientras los programas se contratan a productoras privadas, los platós semi parados y un montón de cargos directivos de nueva creación…

Ahora sólo falta que le cambien el nombre al programa y le llamen: “Esperanza y la Comunidad de las Maravillas” porque aquí, nunca pasa nada… malo, por supuesto, salvo que la culpa la tengan el Gobierno de la Nación o el Ayuntamiento de Madrid, que entonces, sí.

Un/a trabajador/a asustado/a.

Venga... meta ruido por ahí



Tagged with →