Franco en Las Huelgas

No me enorgullezco de ser español, ni me avergüenzo de ello. Sencillamente lo soy. Por ello, tengo curiosidad por la historia de España -que explica, pero ni justifica ni legitima, muchas de las cosas que suceden en la actualidad- y considero estériles las discusiones acerca de si España es una nación o no lo es. Esta curiosidad me mueve a realizar frecuentes visitas a lugares de interés histórico. Este patriótico puente he estado en el Monasterio de Las Huelgas, en Burgos. En él han ocurrido hechos históricos importantes y en él reposan los restos de muchos reyes de Castilla. El Monasterio de Las Huelgas forma parte del Patrimonio Nacional, una institución estatal que no puede hacer otra cosa que ser escrupulosa con el cumplimiento de la Ley.


A la entrada del Monasterio hay una placa conmemorativa que dice lo siguiente:

“Caminante: en la Sala Capitular de este monasterio, el dos de diciembre de 1937, II Año Triunfal celebróse el primer congreso nacional de FET y de las JONS, jurando ante Dios y sus Santos Evangelios el Jefe del Estado exmo. sr. d. Francisco Franco y consejeros dar su servicio y vida en holocausto de una España imperial, grande y libre”

Se trata, sin lugar a dudas, de una placa conmemorativa que exalta personalmente al dictador Francisco Franco y de manera colectiva a la sublevación militar que acabó con la democracia española y dio lugar a una sangrienta dictadura que se prolongó durante 39 años. Como ciudadano español, me avergüenzo de que en uno de los principales lugares de nuestra historia, como es el Monasterio de Las Huelgas, se exalte y se conmemore de manera oficial la dictadura. Este sentimiento de vergüenza es compartido por muchos otros ciudadanos, y por ello, la legislatura anterior se aprobó una Ley de Memoria Histórica que en su artículo 15 habla de los símbolos y los monumentos públicos, y dice, en concreto lo siguiente:

Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.

Por eso, creo que el Gobierno, que es quien administra el Patrimonio Nacional al que pertenece el Monasterio de Las Huelgas, debe tomar las medidas para que la ley sea efectiva y no se conmemore en la puerta de tan importante monumento el golpe de estado que acabó con la democracia y con la libertad durante cuarenta años y costó la vida a varios cientos de miles de personas.

Tagged with →