Con muy buen tino, en mi entrada anterior, me acusa don Melón de que me estoy dedicando demasiado a la crisis del PP y, en cambio, no digo hace ya muchas semanas ni una palabra de la de Izquierda Unida. Y como lector antiguo que asegura ser de este blog, me pide explicaciones -y lo hace con todo el derecho del mundo, sea lector antiguo o nuevo, todo hay que decirlo- sobre la ausencia de tal tema. Así que voy a dar a continuación cumplida cuenta de ello.

Creo que las ideas que dan cuerpo político al “llamazarismo” no están equivocadas y siguen, en su mayor parte, teniendo vigencia; creo que hay que acabar con los grupos internos que trabajan contra la organización y no a su favor; creo que tenemos que dotarnos de una organización más acorde al modelo de partido político que la que tenemos actualmente; creo que nos equivocamos en la forma en que planteamos las relaciones con el PSOE en la legislatura anterior… Creo y pienso muchas cosas. Algunas de estas cosas son las mismas que pensaba antes de las elecciones. Sin embargo, los resultados electorales me han hecho reflexionar, de manera que algunas de las ideas que ahora tengo, han cambiado con respecto a las anteriores. A pesar de ello, creo que aún puedo seguir calificándome, en lo político como “llamazarista”.

No sé si el grupo que ha apoyado en los últimos años a la dirección federal de IU han hecho autocrítica real. Sé que han elaborado un documento, eso sí, que ha sido objeto de chufla por parte de algunos comentaristas políticos, que habla de autocrítica con mucha pompa. Ese manifiesto lo firman muchas personas. Algunas de ellas tienen un prestigio bien merecido y labrado, son las que llevan el peso institucional de Izquierda Unida y demuestran con su práctica política diaria en el gobierno y en la oposición, en las instituciones y en la calle, que somos capaces de convertir nuestros programas en realidad. Junto a esas personas, firman el documento algunas otras personas que sólo han sido capaces de demostrar en estos años una maña incomparable en el arte de destrozar organizaciones, dilapidar capitales políticos ganados con años de esfuerzo, y acabar con la ilusión y con las ganas de trabajar de miles de militantes, simpatizantes y votantes de Izquierda Unida que están hartos ya de firmar cheques en blanco. Por esto, por la presencia de estas personas, es por lo que creo que la autocrítica de la que habla el manifiesto es realmente de boquilla, es por lo que creo que ese documento, no hace la autocrítica fundamental, que es la de convencer a estas personas de que se retiren. No basta con que se retire Gaspar Llamazares. Algunos que le han rodeado en estos últimos años pueden tener incluso más responsabilidad que él por la situación en que nos encontramos.

Es evidente que la dirección saliente de IU ha hecho mal muchas cosas. Y aquí es a dónde quería yo llegar, porque, si bien es cierto que yo no he pertenecido ni de lejos a esta dirección, no es menos cierto que la he defendido casi a ultranza en lo externo y en lo interno, sabiendo a veces -especialmente en lo interno- que lo hacía sin que nos asistiera la razón. Y lo he hecho además, en un estilo innecesariamente contundente, duro y ofensivo. No quiero seguir cometiendo ese pecado, y además, creo que una parte -bien es cierto que mínima- del mal ambiente que puede haber a veces en ciertos ámbitos y foros es responsabilidad mía por decir las cosas como suelo decirlas en ocasiones. Hago lo que creo que deberían haber hecho -con más razones que yo- algunos de los que el otro día presentaron el nuevo manifiesto del “llamazarismo”: retirarme y dejar que quienes no tienen las manos manchadas de tinta se ocupen de escribir sobre IU.

Venga... meta ruido por ahí



Tagged with →