Los miembros y las miembras del consejo de dirección de A Sueldo de Moscú, es decir, yo propiamente dicho, queremos hacer la siguiente declaración pública, que es solemne, que es, de hecho, de una solemnidad arrebatadora:

1.- El himno ruso es mucho más bello que el español, como se ha podido comprobar esta misma tarde en los emocionantes momentos previos al partido de fútbol que han disputado las selecciones rusa y española. El himno ruso es heróico, grandioso, sentido y tiene letra. El español, en cambio, parece un baile de chundarata de las fiestas de Hortaleza, dicho sea con todo el respeto del mundo a los oriundos de tan exótico lugar.

2.-Para un partido de fútbol que nos interesa a los miembros y miembras de esta redacción, lo hemos perdido. No nos cabe duda, sin embargo, de que el árbitro estaba vendido. Como Don Antonio sabe bien, no dominamos las técnicas de la vulgar tertulia deportiva; sin embargo, la experiencia, que es la madre de la ciencia, nos hace saber que lo que se debe decir, cuando pierde el equipo al que uno apoya, es que el árbitro estaba vendido. Así que lo diremos, a los cuatro vientos y sin asomo de vergüenza, que es, por otra parte, como solemos decir las cosas cuando las decimos bien dichas. Vean, vean: “El árbitro, sin lugar a dudas, estaba vendido“. Ahí queda eso, y como propina, diremos que a buen entendedor, buenas palabras bastan

3.- Al parecer, Chanquete y Torrebruno han muerto.

4.- Rajoy sigue siendo proetarra. Hoy lo explica de nuevo, con su soporífera y pedante prosa el exterrorista Pío Moa.

Por ello, y en señal de duelo, los miembros y las miembras del consejo de redacción de A Sueldo de Moscú, queremos invitarles a ustedes a que escuchen el himno nacional de la Federación Rusa interpretado por Igor Igorievich Matvienko, Любэ.

Так было, так есть и так будет всегда!

Venga... meta ruido por ahí



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